¿Y la salud apá?

Ya para nadie es un secreto que el neoliberalismo intentaba llegar al estado mínimo. Ese en el cual todo lo que sonara a negocio era susceptible de ser vendido y convertido en ganancias para unos cuantos. Así comenzó la venta del estado y se fueron los teléfonos, las bicicletas y un montón de empresas más. Cierto es que algunas de esas empresas eran improductivas, pero otras muchas no.

Ese mismo destino llevaban los servicios de salud del estado. Tanto el IMSS como ISSSTE dejaron de recibir recursos y la falta de médicos y medicinas no se hizo esperar. Eso sí, antes de comenzar a desmantelar la infraestructura hospitalaria, cuando menos los burócratas comenzaron a recibir una especie de prestación. A partir de cierto nivel todos los funcionarios públicos tuvieron seguro de gastos médicos. Así, nadie pareció preocuparse por lo que pasaba en las instituciones del gobierno.

Cada vez de mal en peor

Eso de pagar seguros era sumamente oneroso para el estado. En los doce años pasados se erogaron para ese concepto 54 mil millones de pesos. Todo un negocio para los privados. Mientras, en el otro extremo, tenemos que aguantar citas que llegarán en un año. Recetas que no se cubrían al 100 en las farmacias de las clínicas. Radiografías que le iban a practicar a mi cadáver. Y un sin fin de maltratos más.

Cierto es que muchos, sino es que todos los doctores de esos centros son verdaderos valientes. Trabajan con escasez de material y, muchas veces, sin ellos. Siguen operando sin recursos y las filas son interminables. Héroes, es lo que terminaron siendo, aunque a algunos lo duden. Algún candidato a cierto gobierno capitalino, se ufanaba de haber puesto en marcha al IMSS, cosa que resultó una absoluta mentira. Habrá que agregar los muchos hospitales que se entregaron a medias y la falta de medicinas en todos ellos. Por si fuera poco, los precios inflados y el monopolio de facto de una empresa que vendía los medicamentos.

Ahora que miles de burócratas no tendrán de otra para curarse y operarse. Hoy que ya no podrán hacerse cirugías plásticas con cargo al erario. En estos momentos que se acabó el negocio de unos cuantos. Es ahora el momento de recapacitar y exigir lo que se debió demandar desde el principio, tener un sistema de salud pública de calidad. El estado puede ofrecer, aún, cierta comodidad a los pacientes. Años atrás se tenía a los mejores especialistas y equipos de vanguardia en los hospitales públicos. Hoy es tiempo de comenzar el largo camino de recuperar la salud del sistema de salud. Todos somos derechohabientes porque nada hay más importante que la salud, así que a todos nos toca velar porque se recupere pronto del estado de coma en el que lo dejaron e ir al médico a curarte, no a esperar un milagro.

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