Trump

Como todo buen bravucón, no busca ser el mejor, sino pelear contra el más débil. Pero no supo, como en otras ocasiones, escoger a su rival. En esta ocasión en México no hay un Castañeda que se rinda a sus pies. Tampoco un Videgaray que lo invite y se ponga de tapete. Hoy tenemos un presidente que si de algo sabe es de diplomacia.

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