Somos o no somos

Somos o no somos demócratas. Cada vez que se le pide al Presidente que intervenga en un asunto que no le compete estamos repitiendo los mismos vicios que el priísmo nos dejó. El Presidente no tiene por qué intervenir en asuntos que no le corresponden. Así, cuando se le pide al primer mandatario que se pronuncie a favor o en contra de alguna causa, por ejemplo los cinco años en Baja California, es perfectamente válido que no asuma ninguna postura, más aún cuando ya la dió. Desde el ejecutivo federal se acabó esa vieja costumbre de meterse en todo para no resolver nada. Los problemas estatales allá se quedarán y los deben resolver solo las autoridades correspondientes. Así se ve un cambio de régimen.

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