¡Se va! ¡Se va! ¿Se queda?

Ricardo Monreal ha protagonizado en estos días una escaramuza dentro de un partido que ha tenido un crecimiento nunca antes visto en el país. Consciente, como debe o debería serlo, de que gracias a la enorme cantidad de negativos ha quedado en tercer lugar de la encuesta que eligió a quien será la virtual candidata a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, por cierto que se equivocó al decir que quedó cuarto.

Lo relevante del tema es el simple hecho de que no acepta las reglas del juego y que el juego no lo decidió él. Por el contrario, los medios que se han dedicado un día sí y otro también a atacarle de manera despiadada, hoy lo enzalsan y lo hacen parecer todo un adalid de la democracia, ellos son quienes quieren ser los jugadores que decidan quién debe ser candidato o, mejor dicho, su candidato.

Entonces, la pregunta que surge es muy simple: ¿realmente Monreal tiene posibilidades de ser el jefe de gobierno sin Morena o es lo que los medios quieren? Lo que no se puede negar es que si se va a otro partido y pierde, su carrera política se acaba.

Hace no mucho tiempo, por ahí de 2013, Azcárraga, presidente de Televisa dijo que la televisión no crea candidatos, en alusión a su abierta campaña a favor de Peña. No cabe ni la menor duda que sabía perfectamente que mentía y porque lo hacía, pues en ese momento solo nos daba una prueba de lo que su candidato hace hoy como presidente, ocultar la verdad detrás de un discurso. La televisión construye y hace candidatos y, además, los hace ganar. Así, Monreal a sabiendas de que esos mismos medios que le habían propinado un desgaste para con la población de la ciudad, serían los mismos que le asegurarían ser considerado, ahora sucede, incluso presidenciable.

La máxima que parecen aplicar los medios de la capital es muy simple, el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Por cualquier razón, los opinologos del sistema intentaron embarrar al líder de Morena con el escándalo del berrinchudo jefe delegacional en Cuauhtémoc. Que no fue encuesta, fue dedo. Olvidándose por completo de que la encuesta existió y que, efectivamente, Monreal no tuvo, ni tendrá, lo necesario para ser jefe de gobierno. ¿Por qué? Por la simple razón de que los medios ya lo hicieron parecer un corrupto.

No contento con su berrinche, se da el lujo de emplazar a Morena a rectificar su decisión. Hacer las cosas de manera tal que él sea el ganador. Hacer encuestas espejo, elecciones primarias y una paleta de nieve de limón. Todo con tal de ganar. Además asegura que si pierde en las tres encuestas agacha la cabeza y tan tan, se acabó. Claro que no dijo qué pasaría si pierde una o dos.

Por lo pronto no se va del partido. Pero no se sabe qué pasará si en las cúpulas palaciegas, como él les llama, deciden no hacer caso de su berrinche. Esperemos que así sea.

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