Se salvaron

Se salvaron, al menos por ahora. Tal vez fue una calentura del presidente ponerle una fecha tan cercana a la consulta. Esa consulta que más que acusatoria, parece catartica para un pueblo que ha sufrido mucho. Promesas incumplidas. Promesas que siempre tenían que ver con los más pobres. Esas mismas promesas que una y otra vez se hicieron, sin que nada pasara. Para muchos alguien debe pagar los agravios. Esos serán los expresidentes.

El hartazgo social era inminente. No solo eso. Además de llenarse la boca de discursos huecos, llamaron al tiempo como su mejor aliado. Baste recordar aquellas primeras promesas del peñismo, que hablaban de un par de años para ver resultados. El caso de la reforma laboral que, aseguraba, en dos años habría miles de empleos. Con el tiempo supimos que eran miles de empleos, pero perdidos.

Al poco tiempo, las siguientes promesas hablaban solamente de los próximos años. Nunca sabremos si eran 100 o 1000, pero de que se iban a generar millones de empleos se iban a generar, ajá. Al menos eso soñaban los escritores de los discursos. Eso soñaban, también, quienes se los decían. Lo hacían sin sentimientos. No los sentían. Eran letras en un monitor. Nada más.

Por un pelo

Por supuesto que es una muy buena noticia que el presidente de México se comience a dar tiempo para preparar el terreno. Se están salvando por muy poco. Es más, se salvan por el momento pues los cambios en la Constitución se harán con destinatario. Ellos lo saben y por eso deberemos estar en guardia.

Cierto es que acomodaron todo el marco jurídico para permitirse robar a manos llenas y de eso nadie se salva. Todos los expresidentes de la era neoliberal tienen alguna cola. Todos la tienen muy larga. Lo cierto es que la consulta va en serio y la fecha la sabremos cuando salgan las leyes del congreso de la unión.

No hay fecha que no llegue

Solo resta esperar a que el congreso haga su parte. Por tratarse de reformas constitucionales habrá que estar muy pendientes de la actuación de cada fracción. Cada una de ellas requerirá de mayoría calificada para convertirse en realidad. Por obvias razones ni el PRI ni el PAN, parece ser, darán su apoyo. Por desgracia se necesita. Pero se enfrentan a un mayor dilema, si no son culpables, sus expresidentes, no hay problema. Deberían apoyar. No lo harán, seguramente. Empero, si lo son, entonces se enfrentan a ser juzgados, con mayor severidad, por el pueblo. Siempre serán considerados como corruptos y, entonces, estarán condenados a desaparecer como partidos. No tendrán posibilidad de renacer o ser una oposición real.

Nos queda, como ciudadanos, esperar el momento. Seremos llamados a las urnas solo si hay reformas. En caso de que no se den, encontrar los mecanismos para juzgar ese pasado que solo ha dejado pobreza y desesperación a millones de mexicanos. Pero si las reformas llegan en los términos deseados, no habrá quién los salve ni dónde se escondan. No habrá discurso que convoque a la reconciliación. Tampoco habrá muchos mexicanos dispuestos a defenderlos.

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  1. Eugenio Franco Maass dice:

    Amigo, me apena decirte que “salvados” ya están. La Justicia no se puede someter a consulta. Si hay algo que perseguir es una conducta delictiva; para ello se requieren pruebas. Si se tienen pruebas solo hay dos caminos: el perdón amloista o la denuncia penal. El acuerdo de AMLO para llegar a la Presidencia llevaba implícito el perdón. Aunque se haga consulta, y gane la intención popular de juzgarlos, no pasará de un simulacro consensuado. Al tiempo…Un abrazo

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