Quítate tú

Parece que no hemos entendido esa frase a cabalidad. Quítate tú para que me ponga yo, no es un grito de batalla. El sentido que le da la 4T a esto es todo lo contrario. Siempre se dijo en campaña. Es más, desde 2006 se viene repitiendo, este no es un cambio para que te quites tu y me ponga yo. Este cambio es para cambiar, valga la redundancia.

Si ellos mienten, nuestra obligación es descubrir la mentira, y ya. Ellos son los que deben quedar exhibidos como lo que son, mentirosos, traicioneros y con un solo interés, el dinero. Si ellos mienten en primera plana, ellos pierden. Pero si ellos lo hacen y nosotros actuamos con rabia y con injurias, ellos ganan, siempre. Divide y vencerás, dice el dicho.

Ellos tratan de dividirnos y nosotros caemos en sus provocaciones. Eso sí, cuando algún moderado sale a calmar los ánimos, de inmediato se vuelve blanco de ataques que en nada abonan. Debemos entender que la izquierda se trata de ver por el prójimo, sin importar su forma de pensar. Sería muy iluso creer que no hay pobres que voten por el PRIAN. Entonces, en automático, siguiendo la línea que llevamos hoy, no deberían tener acceso a una beca, una pensión o un crédito. El cambio es ese. Pensar en el otro. Punto.

Es cierto que hemos sido objeto de innumerables agravios por parte de quienes detentaron el poder político y económico de este país. Muchas generaciones hacia adelante pagarán por los errores e injusticias que pasaron los últimos 40 años en este país. Aún así, lo que estamos haciendo es reconstruir todo eso y comenzar algo nuevo. Ya tenemos el caso de Brasil, donde un expresidente bueno, termina en la cárcel para que los malos del cuento regresen a robar a manos llenas. Porque eso hacen.

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Nos quitamos todos

Nada de lo que se ha hecho hasta ahora nos dice que no vamos en esa misma dirección. Si ellos ponen en primera plana la dirección del presidente, nosotros queremos hacer lo mismo. Si ellos sacan una foto fraudulenta, nosotros sacamos otra que, aunque sea verdad, lleva el mismo mensaje: yo también puedo.

Ojo por ojo y el mundo quedará ciego, decía Ghandi con toda la razón. De ahí debemos aprender. Cuando en la India el imperio masacraba a los mineros la reacción de los seguidores del maestro era hacer huelgas de brazos caídos. Si lo metían a la cárcel él recurría a la huelga de hambre. Siempre la reacción era pacífica. La violencia solo divide.

Quítate tu y me pongo yo que también puedo, solo nos dejara una salida, terminar igual que el PRIAN. No lo duden ni un segundo. Si seguimos este camino de que odio con odio se paga, estaremos en ruta directa para que, el día menos pensado, tengamos en la presidencia a un Musolini, a un Bolsonaro o a un Macron. Eso sí, los diarios que hoy mienten y calumnian seguirán teniendo canonjías y dirán todo lo que les digan que deben decir, es dinero lo que pelean. En cambio, nosotros solo tendremos garrote y el recuerdo que algún día tuvimos en las manos nuestro destino y lo dejamos ir.

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  1. Eugenio Franco dice:

    Amigo Filipo, hasta hoy pude leer tu comentario. y entonces reflexiono. a quién quito y a quien pongo, porque la primera persona está bien para quitar, pero para poner hay que usar la primera persona que representa al pueblo. Yo, pueblo, yo movimiento, yo MORENA, a quién quito y a quién pongo. Y en so de “quitares” y “poneres” está el quid de la cuestión. Ser o no ser; querer o no querer; hacer o no hacer, cambiar o no cambiar, o simplemente hacer como que cambio y no cambio. Y esto último depende de a quién poner. Aterrizando la idea: si pongo y dejo a los corruptos, cómo puedo hacer el cambio; si pongo en la administración pública a escritores, artistas, académicos, científicos que, en su vida nunca han administrado, ni saben nada de administración, se crea el caos o, en el mejor de los casos, la inacción. Los programas se detienen, se hace eterna la curva de aprendizaje de los nuevos funcionarios.
    Otra pequeña acotación: Ni MORENA, ni AMLO, ni el Gobierno Federal, ni los estatales, municipales o alcaldía de México son de “izquierda”. Los define el propio Estatuto del Partido y, a mayor abundamiento con pertinaz insistencia AMLO, cuando se auto define el movimiento como “progresista”; es decir, un neoliberalismo con un toque social.
    La izquierda, de tomar el poder, ya hubiera puesto en su lugar a las oligarquías, habría hecho una auténtica reforma educativa (no elbista) hubiera iniciado la gran reforma agraria que inició Lázaro y que aniquiló Salinas, habría cambiado la relación entre los factores de la producción.
    Saludos amigo. Ojalá tuviéramos muchos lectores. Por lo pronto subo tu publicación en la página del Foro Democrático.

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