¿Polarización? ¡Mis calzones!

Hablar de polarización desde un micrófono o detrás de una cámara o en el blanco y negro de las letras es muy cómodo. Lo dicen como si la polarización del país hubiera surgido espontánea, porque sí. Ha estado oculta. Silenciosa. Pero perniciosa y constante. Millones la sufren todos los días y nada la frenó. Las cifras no mienten. Los hechos tampoco. Eran invisibles aunque estaban a plena vista. Siempre lo fueron. Entonces no había peleas. No había batallas. Y cuando habían se usaba la fuerza del estado y se reprimían. Para que aprendan. ¡Mátalos en caliente!

Estamos polarizados desde que las únicas cifras que crecían en este país eran los pobres. Unos pobres que aguantan todo y no reciben nada. A los que les volteamos la cara cada vez que nos piden un peso. Ellos que no saben leer o escribir. Esos que no usan redes sociales. Ni saben para qué sirven. A los mismos cuya realidad se nos escapa a la compresión. Ese día a día en el que solo se puede pensar en el hoy. Ese mañana que solo es otros sol y no un plan. Otro día para buscar qué comer y dónde.

chairos contra fifís

Ocultar esa polarización detrás de cifras y discursos huecos fue el deporte favorito que se practicó desde muchos ángulos y por muchos decenios. Esos pobres que a nadie importan, eran cadáveres andantes ocultos en un closet de nuestra misma indiferencia. Ellos hoy tienen voz. Aunque les duela a los que hablan de conflicto. A los mismos que niegan que exista el pueblo bueno. Hay alguien que, al fin, los voltea a ver.

Yo no fui

Esos mismos que hoy pregonan que hay polarización en el país, son los mismos beneficiarios de condonaciones de impuestos. Con sueldos abultados. De empresas esclavistas. Sus ídolos de cartón. Esos que hablan de números y no de personas. Es más fácil ocultarlos. Negarlos.

Entre todos, eso sí, será necesario destapar ese velo que mantuvo oculta la polarización que existe pero que no quisieron ver ni escuchar. A esos millones de olvidados y oprimidos que son los humanos reales y que quieren aportar algo para hacer grande, de nuevo, a este país tan golpeado por esos mismos que hoy se enojan porque han perdido su poder.

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  1. Eugenio Franco dice:

    Amigo. Buen comentario. Lamentablemente esa polarización deriva de varias fuentes, aparte de las diferencias económicas. La influencia de los poderes fácticos contribuye en gran medida. Televisoras, comunicadores oficiosos, intelectuales orgánicos, iglesias comprometidas más con lo material que con lo espiritual, apabullan al pueblo con mensajes polarizantes. Por ejemplo: el reciente caso fílmico que llevó a ganar a una película, desde mi punto de vista mediocre, a las máximas alturas de la fama internacional, premios, alfombra roja, la sobrevictimización de una mujer para quien va a estar brutal la caída. Y aquí, nuevamente, la polarización se desató en los medios, las redes y hasta en las casas, entre los que le siguen diciendo “India” a la jóven Yalitza Aparicio, y lo que aparentan defender y los que realmente lo hacen a conciencia. Todo un show en torno a la lucha del poder estaounidense.
    Hoy, también polarización entre amloístas. Es más, entre unas cosas que suceden en el gobierno contrarias rotundamente a los principios de MORENA. En fin, en este tema, hay mucho que abordar, pero concluyo enviándote un saludo.
    Eugenio

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