Nuestra negra felicidad

Para todos los mexicanos es común escuchar de los apoyos que el actual gobierno federal destina a ciertos sectores sociales,  sobre todo porque actualmente se ha ampliado la cobertura de atención hacia los jóvenes y discapacitados. 

Los apoyos por medio de programas sociales nacieron hace más de 40 años, durante el sexenio de Luis Echeverría, con el Programa de Inversión para el Desarrollo Rural (PIDER) su población objetivo fueron personas en condiciones de marginación social, indígenas y campesinos en su mayoría, a partir de ese tiempo se ha dirigido una parte del erario para atender este sector. 

Ahora bien, este tipo de  apoyos eleva el nivel de ingreso de las familias, lo que contribuye a la adquisición de alimentos y medicinas o artículos de la canasta básica. ¿Por qué se hace esto?, ¿Por qué se destina ese dinero a personas que sólo lo gastarán y no producirán más dinero?, la respuesta la encontramos en la distribución desigual del ingreso en nuestro país.

Es decir pocas familias concentran la mayor parte de la riqueza, (por riqueza entendemos la generación de ingreso en nuestro país a través de la producción de bienes y servicios) y las demás familias nos quedamos con el poco que resta. Por ejemplo, si dividiéramos un pastel en diez partes iguales (deciles), y además tuviéramos que repartir 100 lunetas entre todas ellas, la distribución sería asi, el último pedazo de pastel se quedaría con 55 lunetas, el primer pedazo tan solo con 3 y en el resto las demás.

De acuerdo a INEGI, a través de la Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares, en 2018 las familias del primer pedazo de pastel, tuvieron un ingreso promedio mensual de 3,037 pesos, lo que corresponde a $101 pesos al día, para toda una familia. Cien pesitos diarios para cubrir gastos de alimentación, pasajes, renta, agua, luz, vestido, escuela y otras cosas. Los datos corresponden a promedios, por lo que existen familias dentro de este mismo grupo con ingresos aún más bajos, sin casa, sin acceso a una alimentación, sin acceso a la educación, ni a la salud.

Del lado contrario el último decil, (el último pedazo de pastel), tiene ingresos mensuales de 55,583 pesos, en otras palabras el 10% de los hogares de México concentran más del 50% de los ingresos de nuestro país (estos números siempre me deja sin palabras), lo más alarmante es que entre los demás pedacitos de pastel tampoco hay una proporción, por ejemplo el decil número nueve recibe un ingreso promedio de 26,197 pesos mensuales, casi a la mitad de lo que concentran las familias más ricas de México.

Bajo este pequeño panorama, podemos resaltar que el crecimiento de un país no es reflejo de la calidad de vida de las personas, el objetivo de la cuarta transformación, es que el ingreso del país se refleje en el ingreso de las personas y los programas sociales que actualmente existen son para ayudar a estos sectores de la población a elevar su consumo dirigido a la satisfacción de sus necesidades básicas. En un país donde tener una casa y alimentación diaria se convierte en un privilegio. Es por ello que por el bien de México, primero los pobres.

@LaDolceV_



Imagen: blogs.iadb.org/

 

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  1. Yu dice:

    Por ello, siempre es importante analizar todas los componentes y posibles escenarios que resultan de una política pública a corto mediano y largo plazo. La implementación de estas políticas pueden ir modificandose por etapas, de tal forma que acompañen a la población objetivo a mejorar sus condiciones de vida, de forma gradual y continua, en lo social, cultural, económico, educativo y calidad de vida en el ejercicio de sus derechos humanos.

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