No somos niños

En verdad, no somos niños. La oposición piensa que sí. Primero, como siempre con el petate del muerto, no se han cansado de repetir por todo lo alto que, si Andrés Manuel López Obrador aparece en la boleta electoral en 2021, será el inicio del fin de la democracia. ¡Qué absurdo! Luego, por si eso fuera poco, señalan que, debido a que AMLO aparecerá en la boleta en 2021, será el fin del pluripartidismo. ¡Qué barbaridad! En su enorme egolatría los partidos perdedores en la pasada elección nos siguen tratando como mercancía electoral. No somos, según ellos, capaces de discernir entre lo que está bien y lo que está mal. Ahí radicó su derrota.

Seguir con un discurso catastrofista aun cuando la realidad marca otro rumbo es irrisorio, por decir lo menos. No solo eso, ir en contra de la realidad es enfermizo y, se podría agregar, de locos. Cierto es que falta mucho por hacer, ya lo habíamos comentado. Fueron 36 largos años de saqueo criminal. No quiere decir que antes no haya pasado, pero al menos eran menos obvios. Tampoco quiere decir que, escudados en el pasado, la 4T no deba hacer lo suyo. Ahí radica el meollo del asunto. Si al presidente de México le va bien, obviamente a Morena, su partido, le va a ir bien. Si la oposición sigue por donde va, esté quien esté en la boleta en 2021, le va a ir mal. Simple.

Sigue la mata dando

El que nos traten como mercancía electoral habla solamente de su terrible descomposición. Se robaron, desde 1988, las elecciones. Nunca nos permitieron escoger a quienes nosotros queríamos. El presidente lo ha dicho mil veces ya, el pueblo es sabio. Es más, una encuesta hecha tan solo unos días después de la elección (disculpa aquí, no recuerdo de quién porque no salió publicada y lo escuché en un programa), no fue el 53 por ciento el que votó por el cambio, sino un 10 por ciento más. Eso quiere decir que tenían un margen bastante amplio para robarse, una vez más, la elección.

El pueblo dijo no más. Ganamos a pesar de todo. El triunfo llegó porque dejamos la apatía atrás. Ese es el rumbo correcto. Deben saber que no somos niños.

No somos niños
Así se ve la democracia

Hoy nos quieren volver a robar el triunfo que obtuvimos en las urnas. Hoy quieren hacerse los ciegos ante una abrumadora mayoría que apoya al presidente. Hubo muchas personas que tuvieron a bien explicar que revocación es quitar, reelegir es dejar. Parece que ni así. Mañana saldrán con alguna fantasía más. El tiempo político no es el mismo. Si no dejan de tratarnos como analfabetas funcionales no llegarán lejos. Va de nuevo, oposición no es oponerse a todo por encargo. Se ha notado, incluso dentro de las filas morenistas, que hay debate. Que las leyes no pasan solo levantando el dedo. Que hay pensamientos distintos y que no pasa nada. Que se discute. Eso tiende a permear en los ciudadanos y abre un debate acerca de la política y de los políticos.

Debemos poner de nuestra parte

Si en un futuro, nada lejano, por cierto, la oposición actúa como hasta ahora, se va a perder. Es algo que no se puede permitir. Sin una oposición sana y fuerte, puede cundir el mal del poder, ese que atonta a los inteligentes y apendeja a los tontos. Sabemos que tenemos un gran presidente que no se ha mareado con el poder, ni lo hará, quiere pasar a los libros de historia de primaria y secundaria, que se hagan ensayos y tesis y libros de él; él no va a fallar, pero mañana no será él y debe tener equilibrios que le permitan mantenerse en el camino.

Tal vez sea hora que, como ciudadanos, pensemos, si es que la oposición sigue en caída libre, en generar instituciones que no estén al servicio del poder. Las que existen deben fortalecerse y las nuevas tengan la fuerza suficiente para evitar regresar a donde ya estuvimos. También podemos pasar a los libros de historia.

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