Ni con el agua de todos los océanos

El neoliberalismo nos vendió la idea de que el dinero es igual a belleza, a salud, a bienestar, a felicidad y a poder. El que tiene puede todo y el que no tiene es porque no quiere. Pero lo importante era tener, sin detenerse a pensar en el cómo. Así, las personas han convertido la aspiración de tener en un mantra. No es extraño escuchar entre los más jóvenes que de grandes quieren tener mucho dinero, pero no saben siquiera la manera en la que lo tendrán. No saben que el dinero no crece en los árboles y mucho menos saben qué hicieron los que tienen para tenerlos. En nuestro país la desgracia ha sido que se ocupó el dinero del pueblo y, peor, el que iba destinado a los más pobres, a hacer más ricos a los ricos. Nunca repararon en el mal que hicieron. Ellos deben quedar manchados de por vida por lo que son, no corruptos, unos viles ladrones que le quitaron a los más pobres la posibilidad de tener una vida digna.

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