Moribundo

En memoria de Jesús Escamilla

Es redundante decir que un moribundo es un enfermo.

Es un enfermo que piensa, un pensador obsesivo con la muerte.

No sabe a ciencia  cierta lo que es la muerte,

Tampoco sabe lo que es la vida. Presiente que no ha vivido,

Ni intensa, ni suficientemente.

Se arrepiente, pero ya es inútil. No hay tiempo para rectificar.

El tiempo transcurre lento y rápido.

El amor es un recuerdo perdido, el odio arraigado

No construye esperanza.

El moribundo es el último en la fiesta,

Nadie quiere bailar con él, ni siquiera se despiden.

El moribundo pobre muere a solas,

No tiene caso quejarse, pero es inevitable.

El tiempo es la noche, la obscuridad, la desolación.

La muerte es lenta, no ha fallecido, pero no hay escapatoria.

¿Ya nada importa?

El futuro no tiene sentido, el pasado acongoja, pesa,

El presente es difícil, cuando no lo ha sido.

Reparar sobre la palabra decadencia,

Lo explica todo, la muerte, en la poesía es bella,

Es un pasaje inventado.

La muerte del moribundo es una muerte triste,

Para él y para el otro.

El moribundo escucha, oye voces, su propia voz,

Que le dice insistentemente “no la mates”.

Lo único que anhela el moribundo es tomarse un tequila.

Los moribundos parecen locos, puede ser,

Pero están viviendo su ocaso,

¿son honestos consigo mismo? ¡No! nadie lo es.

El moribundo recuerda, recuerda, no puede olvidar,

No, ya no puede remediar nada.

Los moribundos no se curan, se mueren.

Ya no quiere reencarnar, no quiere ser otra vez.

Hay 27 moribundos por hora, que pierden la lucha.

Un moribundo no es suicida.

Hay países que no son moribundos, son cadáveres.

Moribundo: que está muriendo o muy cercano a morir.

¿Qué tan cercano?

Miquilistli. Miquilispolihui. Miquitiuh.

Casi todos los moribundos están encamados,

Pero los hay que se arrastran, caminan dando tumbos, se detienen en las paredes, los hay que van al cine, y los que mueren en la banca del parque.

El moribundo no cree que con su muerte cesará el sufrimiento.

La esencia del moribundo es el sufrimiento.

Los moribundos escupen sangre, tosen, tosen, tosen,

Tienen fiebre, escalofríos, alucinan, hablan solos,

Dolor de cuello y espalda, piernas hinchadas o esqueléticas.

El moribundo no se rasura, su única compañía es una bacinica.

No duerme, permanece somnoliento.

Unos fuman, otros beben, otros están sentados en el escusado.

Usan pañal, como bebes, y se cagan en el pañal.

Hay moribundos que fueron ilustres, hoy son despojos.

¿En qué se parecen los moribundos? Que se van a morir.

La música para moribundos se interpreta con violonchelo.

No existe inmunidad contra la muerte, no hay vacuna.

No es patrimonio exclusivo de los viejos,

Pero sí se abate sobre ellos.

Lo bueno del Covid 19, es que el periodo agonía es corto,

No pasa de 60 días.

La agonía es la congoja del moribundo. Sobre decir que es una pena,

O aflicción extrema.

Agonía, lucha contra la muerte, nadie puede ganarla.

Agonizar es normal, todos, de una forma u otra,

Con dolor seremos moribundos y nadie nos lo agradecerá.

He visto como agonizan las moscas, las abejas, los peces y

Las telarañas se secan y mueren presas en su propia tela.

También la luz es moribunda en la tarde,

La noche agoniza al amanecer.

Estas letras serán moribundas cuando deje de escribir.

Testamento del moribundo:

Les dejo el último segundo de mi vida.

 

Luis Carlos Martínez

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