Me duele

Un cuento a modo

– Mamá. ¡Mamá! ¡Madre¡

– Dime hijo, qué quieres, ¿por qué tanto grito…

– ¡Me duele!

– ¿Qué te duele?

– La panza mamá, me duele mucho…

– Ay mijo, ¿ya no aguantas?

– No mamá, ya no aguanto, me duele mucho…

– Ay mijo, a ver si no tienes apendicitis. Te voy a llevar al hospital. A ese nuevo que acaban de anunciar en la tele. Hasta vino el presidente a inaugurarlo y toda la cosa…

– A donde sea má, pero ya vámonos. No sé si me pueda parar… Hasta me vas a tener que ayudar a pararme…

– ¿Ya avisaste al trabajo que vas a faltar?

– Pues sí. Ya sabes cómo son, si no aviso me corren de volada. Pero ya vamonos que ya no aguanto.

– ¡Taxi! Aquí, aquí. Traigo un enfermo. ¿Nos puede llevar al hospital nuevo?

– Claro que si señora,. A ver, le ayudo aquí con el jóven. Eso es, con cuidado. Aquí. ¿Así está bien jóven?

– Pues más o menos, es que me duele un montón…

– No se apure jóven, ahorita me lo llevo de volada al hospital. Nomás que ahora sí que no respondo chipote con sangre, ya ve cómo están las calles…

– Pues sí, ya sé. Ya ni modo. Ya no aguanto así que píquele para llegar rapidito.

– ¿A cuál hospital la llevo señora?

– A ese que acaba de abrir el presidente. El de las noticias de ayer. Como es nuevo, de seguro tienen todo…

– Ah, ya sé cuál me dice. No está tan lejos. En unos quince minutos, máximo, estamos allá.

– ¡Ay!, no manches. Ese si me dolió.

– Le dije joven que sería incómodo el viajecito. Las calles están para llorar. Que si lo sabré yo que todo el día me la paso esquivando baches.

– No, si ya sé que no es tu culpa, nomás que ese último si me dolió.

– Pues ya no se tendrá que aguantar más. Mire, ahí está el hospital. Ya nada más buscamos urgencias y lo dejo en la mera entrada para que lo atiendan.

– Ojalá que pase pronto. A nadie le gusta ver sufrir a un hijo.

– No señora, ni lo mande dios. Pero ya estamos aquí. Nomás esperese tantito. Parece que no hay gente, hasta eso, con suerte.

– Caray, ¡ya no aguanto!

– Qué tal mi poli. Aquí traigo a un enfermito. ¿Dónde está urgencias? Para pasar a dejarlo.

– Uy no mi cuate. Fíjese que no se va a poder. Ha venido gente todo el día trayendo enfermos…

– No me diga oficial que ya no caben…

– No señito. Ojalá fuera eso. No. Figurese que ayer que vino el presidente a inaugurar el hospital pues nomás fue para taparle el ojo al macho. Si hasta trajeron enfermos de otro lado para que tuviera con quién sacarse la foto. Que termina el evento y hasta las escobas se llevaron. Aquí no hay nadie que los pueda atender. No hay médicos, ni enfermeras, ni camas, ni nada.

Vaya, hasta que me atendieron

– ¡Ay no la chingue oficial! No ve que me vengo muriendo…

– Pues no nomás usted. Un montón de gente que se veía peor también ya vino y pues los tuvimos que mandar para otro lado. Figurese que ni para poner letrero de que no funciona el hospital nos dejaron. Antes digan que me dejaron a mí para poderles avisar. Así que… pues ni modo joven. Tendrá que irse para otro lado. Allá en el otro hospital lo pueden atender. Pero aguas, que seguro está bien lleno y se va a tener que esperar unas horas para que lo atiendan…

– Pues ya qué…

– Pues ya ni modo joven. Vamos para el otro. Vuelvase a agarrar duro que para allá están peor los baches…

– Ay mijo. Pues si hasta en la tele salió. Que hijos de la…

– Ya mamá. Ya no me duele tanto.

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