Los palillos de la 4T

Jesús Martínez Palillo era un cómico de la vieja escuela, su sátira política era legendaria en un tiempo y en un país que era dominado por una clase política que no aceptaba la crítica. El régimen autoritario de los años 70 era reacio a ver su propia inmundicia. Hablar mal de cualquier funcionario con un poco de poder era motivo para terminar en la cárcel. Ya no hablemos de lo que podían hacer aquellos que tenían más poder o el que tenía el poder. Así que Palillo para poder ejercer su profesión llevaba siempre bajo el brazo un amparo. Hoy, los políticos y empresarios que se dedicaron a vaciar las arcas públicas, a hacer negocios jugosos al amparo del poder, hacen algo similar. Claro que no falta el juez que, como si fueran chistes, se dedica a repartir a diestra y siniestra amparos a toda esa runfla de maleantes para que puedan caminar entre los ciudadanos de bien.

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