Las burbujas

Jugar con burbujas es una experiencia para la cual de requiere cierto nivel de fuerza y destreza, combinado con un poco de habilidad.

Así que, como no se puede estar en la plancha del zócalo sin guardar la sana distancia, un grupo de 200 personas se pusieron de acuerdo para hacer la batalla de burbujas más grande del mundo. Al final, las crisis sacan lo mejor de las personas.

Al esparcirse la noticia, más y más fanáticos comenzaron a contactar a los organizadores, ofreciendo ir a la batalla y así asegurar el récord propuesto. En unos cuantos días 500 entusiastas estaban apuntados para hacer historia. Todos se ponían nerviosos mientras la fecha se acercaba, al final, es la batalla más grande jamás realizada. 

Por primera vez, desde que fue instaurado, no íbamos a tener grito de independencia y hacer una batalla de burbujas, una digna de récord mundial, valía la pena.

Dos equipos de 350 personas estaba dispuestos en cada uno de los lados. Unos dando la espalda a Palacio Nacional y los otros a la calle de Madero y las joyerías.

Todos movían las piernas con frenesí debajo de sus trajes inflables, como tomates de caricatura, solo que con más gracia, a veces. Hombres y mujeres igualados, al ir al otro lado ibas a chocar con quien te tocara. De todas maneras es muy difícil saber, solo con los pies, si eras hombre o mujer.

Sonó un silbato como de barco, se escuchaba aún debajo de la burbuja. Sabemos que la batalla había comenzado y nos disponemos a correr unos contra los otros. Solo cincuenta metros nos separan del objetivo, que era cualquier cosa que se pudiera tocar porque nadie sabíamos quien era amigo o enemigo.

En el contacto inicial, más de la mitad de los contendientes habían salido despedidos debido al golpe. Tan solo piernas volando y rebotando sin control fueron visibles durante un buen rato. Obviamente, con semejante botarga a cuestas, levantarse es una habilidad que se desarrolla rápido, pero que se hubiera podido mejorar si a alguien se le hubiera ocurrido entrenar antes de llegar al gran evento.

Después de una hora de intensos combates, sobretodo para levantarse para seguir en el divertido encuentro, no supimos quién fue el ganador. Pero si se logró el récord mundial.

Por mi parte, me llevo el recuerdo de haber estado en una batalla campal que sirvió para bajar el estrés, raspones en las rodillas,. porque tampoco se me ocurrió llevar rodilleras y unas ganas de hacer abdominales que no saben. Eso sí, solo me tuve que parar dos veces en todo el encuentro, no porque fuera muy bueno jugando eso, sino porque no me dió tiempo más que de pararme dos veces y lo demás en el piso jadeando e intentando levantar mi peso, caray, la cuarentena hizo más estragos de los que pensé.

Un comentario Añadir valoración

  1. Creo que yo no podría pararme mi con grúa…
    Es más, creo que ni cabría en la botarga esa jiji

Deja un comentario