La televisión pública de la 4T

Justo en el momento en el que más apertura hay, muchos de nuestros más ineptos, no puedo decir ilustres, diputados y senadores de oposición se quejan. La libertad de expresión que se vive en la 4T es tal, que asusta a los poderosos de siempre. No aceptan la burla, la crítica incisiva. Aunque, sobre todo, no aceptan que hoy sean y puedan ser motivo de lo que muchos hemos padecido durante años. Ya no hay ninis de los cuales burlarse. Los prietos, los nacos, los de abajo no es que estemos en el poder, ahora somos vistos y eso no les gusta. Aunque, especulando, se puede inferir que lo que realmente les molesta es que ya no tengan el poder de hacer y deshacer sin que nadie los cuestione.

Por desgracia, Hernán o no aguantó o le importó más otras cosas y la maroma estelar ya se acabó. Esperemos que la televisión pública ya no sea ese espacio profundamente aburrido y gris y se transforme en la televisión pública que merecemos.

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