Huachicol empresarial

Al fin, casi como cuento de hadas, el huachicol se ha ido. La disminución del robo de combustible, tan tolerado en administraciones pasadas, está casi eliminado. Las cifras no mienten. Está a punto de desaparecer por completo. Aquí no cabe la menor duda de que acabar con este delito es una política pública y no, como antes, un simple espectáculo para los medios que terminaba durmiendo el sueño de los justos.

Cuando todo parece bello, surge otro pequeño detalle. La reforma energética permite que el precio de los combustibles sea determinado por los empresarios y no por el estado. Se prometió durante la campaña que su precio no iba a aumentar de forma discriminada. Que solo subiría de acuerdo a la inflación. Lo cual parecía justo, después de haber sufrido un par de semanas de escasez y aguantar horas y horas para poder cargar un poco de gasolina. El momento preciso para subir el precio no llegó. Tal vez sabían que si hacían una de esas la gente se les iba encima.

Los precios comenzaron a subir sin ninguna justificación, ya entrado el año. Simplemente subieron y los agoreros ya veían venir el desastre. El gobierno comenzó a bajar el costo del IEPS. El impuesto especial a producción y servicios, es un impuesto que nos dejó Calderón y que buscaba quitar carga fiscal a Pemex. Hoy sabemos que eso era una mentira y lo que realmente se quería era lo que el PRI, que en ese entonces se oponía, sí logró, vender el petróleo y todo lo que pudiera. El efecto en los precios no se vió por ningún lado a pesar de que la disminución era de más de un peso por litro.

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Como los empresarios controlan los precios de los combustibles, comenzaron un huachicoleo de los subsidios. Lo único que hicieron fue quedarse, también, con la diferencia de costos. Claro, los ciudadanos, en este caso los que tienen autos, pagan el pato. No solamente venden litros de tres cuartos. También pagan menos impuestos. Además osan vender, cuando se puede, huachicol. Gasolina sucia. Y otras tantas bellezas. Por supuesto, se tiene que decir, hay quienes no lo hacen y otros lo hacen por amenazas del crimen.

El gobierno ha propuesto poner gasolineras propias. Los empresarios, obvio, se oponen. La competencia no sería desleal, si eso es lo que pelean. Al final es el estado el que produce los combustibles. También tenemos derecho a tener productos de calidad a precios competitivos. Cosa que a los empresarios les disgusta. Entonces, si no bajan los precios, no habrá de otra. Bienvenidas las gasolineras de Pemex y adiós a los empresarios huachicoleros.

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