Hipocresía neoliberal

Hoy el conservadurismo se vuelca a decir que todo está mal. Que el gobierno en turno no sabe cómo hacer las cosas. Algunos imbéciles inútiles, por que eso son, se arrojan con lisonja a quemar las puertas de Palacio Nacional, justo como hicieron ellos en las manifestaciones por el crimen de estado que significó la desaparición de 43 estudiantes de la escuela rural de Ayotzinapa. Claro, arengan y fustigan desde la comodidad que brinda un teclado, pero jamás están en las manifestaciones, ni siquiera como apoyo. Lo hacen desde redes sociales donde cualquiera es superman, pero no mueven un dedo para mejorar algo.

Como es costumbre, los conservadores esparcen veneno a diestra y siniestra. Con dedo flamígero y acusador ven la paja en el ojo ajeno pero siempre, casualmente, dejan de ver la viga en el propio. No es nada nuevo. Así actúa y siempre actuó la derecha conservadora neoliberal y la otra también.

El error de diciembre que venía de antes

¿Quién no recuerda a Salinas haciendo su dizque huelga de hambre con botellas de Evian en alguna vivienda pobre de Nuevo León, custodiado por el Estado Mayor Presidencial, mientras una doña, sin un ápice de bondad, le llevaba alimentos que este rechazaba, todo con tal de echarle la culpa al gobierno de Zedillo y haciendo que su propia codicia y robos fueran denominados el error de diciembre?

Ese mismo error de diciembre que nos trajo tremenda crisis en 1995 que, en el esfuerzo de combatirla, permitió que los baqueros hicieran y deshicieran a su antojo, pues, supuestamente, para reactivar el consumo se dieron créditos que al cabo de  poco tiempo resultaron impagables, además del sinnúmero de autopréstamos que se hicieron entre banqueros y que terminaron con el robo del siglo denominado FOBAPROA, que seguimos pagando. Claro, para zedillín no hubo culpables, a lo más Lankenau terminó en una cárcel y en ocho años salió libre de cualquier acusación.

La docena trágica

¿Quién no recuerda a Fox prometiendo un crecimiento de 7% y que éste atribuyó al entorno internacional la falta de éste, pero eso sí, nunca dijo cómo dilapidó el excedente petrolero que le tocó en su sexenio y que hoy sabemos fue usado para mantener una burocracia dorada que amaba ir al golf en horas de trabajo y en aviones de lujo?

¿Cómo no recordar al espurio, mejor conocido como comandante borolas, o carnicero de Michoacán (con perdón de todos los michoacanos), haciéndose de la vista gorda ante los homicidios que venían del sexenio pasado diciendo que se matan entre ellos; como si el hecho de ser delincuente le quitara a las personas el derecho de ser mexicanos o de recibir justicia?

Así tampoco se puede olvidar al gobierno peñista que aumentaba impuestos por cualquier razón. Menos poder olvidar que todo era culpa del extranjero, pues un día sí y otro también las notas de los periódicos reproducían el desgastado discurso de la culpa no era mía, ni de cómo gobiernan, ni cómo robaban…

La doble moral

Hoy buscan, como siempre, culpables de toda la inmundicia en la que hundieron al país. Hoy buscan colgarse de discursos feministas y de seguridad cuando ellos jamás buscaron justicia y promovían los ataques con fuerzas federales y estatales la disolución de cualquier marcha que se opusiera sus designios faraónicos. Llegaron al absurdo de reprimir a quienes protestaban en contra del saqueo y destrucción de bosques, selvas y cualquier cosa que interrumpiera lo que ellos llamaban progreso. Sin olvidar tampoco, que muchos luchadores sociales desaparecían sin dejar huella y nunca supimos qué pasó con ellos. Nada.

Hoy, que este gobierno recibe un país en ruinas de gobiernos que dejaron muerte, pobreza y destrucción a su paso. Hoy, que tenemos un gobierno que redistribuye los ingresos y que no reparte el pastel entre unos pocos. Hoy, que tenemos justicia y no tener que demostrar uno su propia inocencia. Hoy, que vemos disminuir la corrupción y no aviones y helicópteros de lujo y cenas en restaurantes exclusivos. Hoy, esos mismos que hicieron de este hermoso territorio que llamamos México, un cementerio de pobres y desamparados, esos mismos rateros, homicidas, violentos, feminicidas, torturadores, mentirosos, vienen a acusar que está mal todo. Esos mismos que solo merecen la cárcel, para tener un poco de justicia, son los que acusan que todo está mal. ¡Ya ni la chingan!

 

 

Imagen: http://www.noreste.net/noticia/rocha-con-el-dedo-flamigero/

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