Falsos candidatos

Hace unos días el Instituto Nacional Electoral (INE), dio a conocer que dos de los tres aspirantes a candidatos presidenciales por la vía independiente y que cumplieron con los requisitos para lograr dicho objetivo quedaban fuera de la contienda debido al gran número de irregularidades encontradas en el sistema de recolección de firmas de apoyo.

Aquello trajo consigo un enorme número de críticas, sobre todo en las redes sociales con respecto a la actuación del INE y de los propios aspirantes.

Las defensas, sobre todo de la aspirante que sí obtuvo el registro, son de lo más variado, pasando por echarle la culpa al INE, porque la aplicación no servía y no evitaba que se utilizarán copias para simular apoyos reales de los ciudadanos, hasta culpar a los activistas que recolectaban firmas en las calles de todo el país. Aquí cabe de todo, con tal de deslindar a quien, en última instancia, es el responsable. Pero el problema es más grave todavía, pues resulta que estaba prohibido hacer ello, pero como la aplicación lo permitía, pues se hizo.

Por otro lado se vislumbra también el poco o nulo compromiso de las autoridades a la hora de defender a los ciudadanos, pues, por un lado, se tiene la certeza de que fueron utilizadas fotocopias de las credenciales de elector para simular apoyos, como una forma de evadir los controles que la aplicación para recolectar firmas debía, en automático, evitar. Lo que lleva a preguntar si las instituciones están haciendo su trabajo o solo ven cómo se puede hacer para torcer la ley en beneficio de unos cuantos, en este caso los aspirantes.

Lo anterior lleva dos aristas, primera, que el INE avaló el uso de fotocopias para simular apoyos, luego las quitó de los registros por ser inválidas pero dejó las válidas, por no tener inconsistencias y ahí nos muestra su talante antidemocrático y amoral. La segunda, que las firmas válidas fueran suficientes para alcanzar el registro permitía ello, pero las inválidas, ¿las olvidamos, no existieron, se perdieron?

Entonces, para el INE hacer trampa está bien, siempre y cuando no supere a lo que se hizo sin ella. Algo que se parece mucho a lo que marca la Ley General de Procedimientos Electorales con respecto al tope de campaña que dice algo así: si el primer lugar en la elección supera el financiamiento estipulado por la ley y tiene una diferencia menor al tres por ciento con respecto al segundo lugar, la elección será anulada… o lo que es lo mismo, te puedes robar la elección, pero róbatela bien. Lo mismo sucede aquí, puedes tener firmas falsas, pero debes tener las suficientes reales para poder ser candidato sin que nadie te diga nada.

La falta de moral en el asunto es completamente evidente y hasta insultante. Debería ser justo que la ley proteja a los ciudadanos y no a los actores políticos y demás, pues si se demuestra el uso de una sola firma falsa esto debería dar lugar a la descalificación del aspirante, nada de medias tintas y mucho menos de disculpas tontas.

Lo anterior también genera otro conflicto con otra institución, el Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (INAI), pues al ser utilizadas copias de credenciales de elector para la simulación de apoyos o de firmas, también se ha contravenido la Ley General de Protección de Datos Personales. Las credenciales de elector cuentan con muchos mecanismos de seguridad, pero también tienen a la vista al menos siete datos personales que, en el caso que nos ocupa, fueron utilizados sin el consentimiento del titular de los mismos, sin que hasta el momento se hayan pronunciado ni el INAI ni INE al respecto y que genera más dudas que certezas en cuanto a la actuación del primero y el aval del segundo por hacer como que no ven la ley.

De ahí la doble relevancia de generar la cero tolerancia a la hora de aspirar a un puesto público por la vía independiente, pues, cierto es, simular es contra la ley y utilizar datos personales sin el consentimiento expreso del titular lo es también. Exigir, entonces que los aspirantes cumplan cabalmente la ley no es un disparate o un milagro,es simplemente la más elemental justicia.

Además, la falta de moral que los órganos garantes, uno de la democracia y el otro de la transparencia y la protección de datos personales, nos quieren endilgar, llega a grados de escándalo, pues puedes ocupar cualquier recurso ilícito para lograr tu objetivo, así se hayan invalidado, haciendo que lo malo se olvide y solo se recuerde lo bueno.

@FilipoOcadiz

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