Facturas descafeinadas

Era una buena reforma. Al fin se iba a castigar a quienes, con facturas falsas, defraudaran al fisco y a la nación. Quedó, al final, en una reforma descafeinada. Eso sí, la defensa del PAN a los empresarios que usan por miles este sistema, es ridículo. Poco les faltó para exigir que se siga permitiendo que en el país continúe la impunidad. A este paso, dentro de poco las hordas panistas pedirán que la corrupción sea premiada, que los empleados le paguen a las empresas y que la esclavitud sea un derecho.

Deja un comentario