Es verdad, mienten

Ayer ya habíamos tocado el tema de las redes sociales, las cuales se han convertido en un campo de batalla sobre todo en el sentido de que ahí se está desarrollando una guerra virtual entre las descaradas mentiras de una oposición sin moral, sin ética y sin escrúpulos que inventa, para sí y sus esbirros, tremendas novelas donde una cosa simple, mundana, llana, es motivo de las peores calamidades para el mundo y nuestro país. Lo peor del caso es que cuando se descubre su mentira, simplemente pasa a la siguiente sin ningún problema.

Una foto cualquiera, de una persona cualquiera ya es, para los odiadores y malquerientes, motivo de reuniones secretas, a plena luz del día y con cámaras de celulares por todas partes, que hablan de los acuerdos inconfesables de este gobierno de la cuarta transformación. Un odio patológico que les lleva a creer sus propias mentiras y replicarlas siempre en forma parecida. Me dijo mi tía…, fíjate que mi comadre que trabaja en…, el hermano de mi vecino…, son frases que escucho constantemente de personas de a pie. Extrañamente, ni en las redes ni en la vida real he escuchado a nadie que lo vio con sus propios ojos.

Los grados de desinformación y odio que manejan ciertos grupos y, como en el caso de Gustavo de Hoyos Walter, el eterno presidente de la COPARMEX que, como casi todos ellos, les encanta hacer pero que no les hagan, pasa los días tramando nuevas mentiras y difamaciones en contra del Presidente, o de quien se deje para el caso, pero cuando recibe una reprimenda en una mañanera o le sacan una nota en Notimex se hace la víctima y, para no variar, se defiende como si fuera una blanca paloma.

Otra de las características más común entre estos odiadores con ínfulas de intelectuales es esa precisamente, creen saber de todo siempre mejor y más que los propios expertos. Reporteros que no tienen la mínima ética o responsabilidad que debaten en cada oportunidad y dejan de lado cualquier oportunidad de hacer su trabajo o vaya, talvez buscan sus cinco minutos.

Piden a gritos que se cancelen obras que siguen llamando faraónicas, dejando de lado que cuestan la mitad que, por ejemplo, sin hambre, el programa social estrella de la administración (lindo eufemismo para el peñismo ladrón y corrupto) pasada, que solo acabó con el hambre de dinero de los mismos que hoy gritan.

En medio de esta emergencia sanitaria, donde muchos hemos estado voluntariamente en casa, los que podemos, nadie parece detenerse a pensar que quienes no pueden hacerlo es por las pésimas condiciones en que dejaron la economía quienes gobernaron para el dinero y no para los ciudadanos. Por supuesto, nadie ha volteado a ver que más del 50 por ciento de las personas en edad laboral, la PEA le dicen, están en esa situación. La cosa es que no dudo que pronto empiecen a verles, pero no para hacer algo por ellos o dar siquiera una solución mediana o mínima, sino solo para sacar raja política.

Mejor ya no les doy ideas.

Entre el pánico normal y el inducido en estos momentos donde la salud se puede perder, lo que sí se debe decir es que en México ante la emergencia se ha actuado como se debe, aunque les duela. Lo que realmente está pasando es que los dueños del dinero han dejado de tener el poder de decidir sobre todos aquellos que no lo tenemos o lo deseamos como proyecto de vida, lo que siempre debió ser, y tratan por todos los medios de volver, aunque claro, eso mismo hacen en Bolivia, por ejemplo, o lo que hace Bolsonaro en Brasil, donde las cosas empeoran cada día, ya estará en nosotros dejarlos o no volver para hacernos menos cada día, aunque parece que a muchos les gusta que les diga qué hacer en lugar de hacer.

Por cierto, hablando de ello, empiezan a circular memes, las imágenes que tratan vía el humor de hacer reír, llorar o enseñar, que el dinero hace y deshace. Aquellas frases torpes y que marcaron a la generación a la que pertenezco, se repiten hoy en esta forma. Argumentan que el dinero te hace ser guapo y feliz, estar rodeado de belleza y mil cosas más. Como aquellos comerciales de refrescos que con cada sorbo eres más feliz, un gordito feliz. Aquella frase de que el dinero mueve al mundo se cae al momento de entender que el dinero no se gasta solo.

 

 

Imagen: lamenteesmaravillosa.com

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  1. Felipe Vega dice:

    Excelente

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