El pasado sí importa

La última cantaleta de la oposición, que ya no es tan vieja, pero que siguen ocupando, es aquella frase tan ridícula y totalmente sin sustento que denominan las culpas del pasado. Según esta bonita maroma, intentan justificar que el gobierno no sirve. Tal vez sea porque la achacan poderes sobrenaturales. No sería raro pues tienen muy arraigado el axioma, según ellos, que tenemos al mesías tropical encarnado en presidente. Tan es así, que no cuestionan o critican, simplemente creen. Realmente creen que todos somos unos locos, la perrada ignorante que come mierda (brozo dixit). Y que no vemos la terrible realidad que nos rodea desde ¡hace cinco meses!

No obstante, es muy fácil tirar por tierra cualquier argumento que, repetido hasta el cansancio como pericos, tratan de esbozar aquellos que no tienen otra cosa más que dinero. Realmente piensan que los votantes por el cambio no tenemos materia gris. Es verdad que tienen metido hasta el tuétano que su dinero los hace mejores personas. Aquí debo sacar a relucir una frase que me dijo mi hermano recientemente, ellos no son inteligentes, son privilegiados que no es lo mismo. Pudieron ir a las escuelas más caras, pero lo único que aprendieron es que el dinero es lo que mueve al mundo. Y pues no, el dinero no mueve al mundo, las personas y sus cerebros mueven al mundo.

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Un poco de historia

Total, negar el pasado se ha convertido en su deporte favorito. Parece que nunca pasó, solo para hablar de lo más reciente, que López por pillo con lágrimas en los ojos aseguró que defendería el peso como un perro. Solo que se refería a los suyos que estaban invertidos en miles de propiedades por todo el país. Que la renovación moral de la que habló de la Madrid era el pretexto para vender las empresas estatales.

Casi pareciera un sueño cuando Salinas decidió que todo el mundo debería tener dinero y, para ayudar al desmantelamiento del estado, le quitó tres ceros a nuestra moneda e inundó el mercado con dinero. Claro, eso terminó con el error de diciembre y que llegó hasta julio pero de 1988, ese sí que fue un error. Zedillo tuvo a bien hacer que sus amigos los banqueros, salvo uno, sí solo uno, terminaran en el bote, como debía ser, por andar gastando dinero que no era suyo. En China eso es robo. Pero no aquí. Aquí se llamó rescate bancario y la deuda nos la endilgaron a todos y no hemos pagado un peso de ella. Pero eso sí, alegremente nuestros impuestos se le siguen yendo a los bancos sin el menor recato.

Fox, que debería haber pasado a la historia como el sepulturero del PRI, siguió sus malos pasos. Ahora pasará a la historia como el idiota que nos gobernó y que robó a manos llenas. No hay que olvidar que él y Calderón tuvieron en sus manos excedentes petroleros nunca vistos y que nos dejaron por ello miles de muertos, una barda y una galleta que se pierde en medio de enormes edificios y que sirve para absolutamente nada. El legado panista es el del peor recuerdo que puede tener este país y siguen pensando que son oposición. Ajá.

Todo lo anterior sin hablar que, cuando menos y según cifras oficiales, un millón de personas cada año engrosaban las filas de la pobreza. Eso sucedió durante 40 largos años. Al final tenemos a 80 millones de mexicanos en pobreza y la mitad de ellos en pobreza extrema. Es decir, 40 millones de humanos en este país no tienen ningún futuro. Es peor, para ellos el futuro no existe. ¿Quién puede pensar en mañana cuando no se sabe si se va a comer hoy?

El pasado sí importa. El gobierno, nuestro gobierno, no el impuesto mediante el fraude y la descalificación, es producto de todo este pasado que nos tiene como estamos. No se negará jamás que se tendrán errores. Es natural. Lo que es innegable es que estamos ante la primera oportunidad de pensar en las personas y no en el dinero. El dinero solo sirve para comprar, no para ser feliz y, por supuesto, no sirve para pensar. El dinero puede comprar libros, pero cuando prefiero comprar un coche, ahí está el error.

La última cantaleta de la oposición, que ya no es tan vieja, pero que siguen ocupando, es aquella frase tan ridícula y totalmente sin sustento que denominan las culpas del pasado. Según esta bonita maroma, intentan justificar que el gobierno no sirve. Tal vez sea porque la achacan poderes sobrenaturales, no sería raro pues tienen muy arraigado el axioma, según ellos, que tenemos al mesías tropical encarnado en presidente. Tan es así, que no cuestionan o critican, simplemente creen, pues eso hacen, que todos somos unos locos, la perrada ignorante que come mierda (brozo dixit), que no vemos la terrible realidad que nos rodea.

No obstante, es muy fácil tirar por tierra cualquier argumento que, repetido hasta el cansancio como pericos, tratan de esbozar aquellos que no tienen otra cosa más que dinero. Realmente piensan que los votantes por el cambio no tenemos materia gris. Es verdad que tienen metido hasta el tuétano que su dinero los hace mejores personas. Aquí debo sacar a relucir una frase que me dijo mi hermano recientemente, ellos no son inteligentes, son privilegiados que no es lo mismo. Pudieron ir a las escuelas más caras, pero lo único que aprendieron es que el dinero, el dinero y el dinero es lo que mueve al mundo.

Y pues no, el dinero no mueve al mundo, las personas que gastamos y tenemos dinero, somos los que movemos estos. ¿Sino para qué sirve el dinero?

Pero negar el pasado se ha convertido en su deporte favorito. Parece que nunca pasó, solo para hablar de lo más reciente, que López por pillo con lágrimas en los ojos aseguró que defendería el peso como un perro. Solo que se refería a los suyos que estaban invertidos en miles de propiedades por todo el país. Que la renovación moral de la que habló de la Madrid era el pretexto para vender las empresas estatales. Muchos creen que el gobierno es malo y las empresas son buenas, tanto como el talco menem que nos echaron a nosotros y nos produce cáncer desde hace 50 años. 

Un poco de historia

Casi pareciera un sueño cuando Salinas decidió que todo el mundo debería tener dinero y, para ayudar al desmantelamiento del estado, le quitó tres ceros a nuestra moneda e inundó el mercado con dinero. Claro, eso terminó con el error de diciembre y que llegó hasta julio pero de 1988. Zedillo tuvo a bien hacer que sus amigos los banqueros, salvo uno, sí solo uno, terminaran en el bote, como debía ser, por andar gastando dinero que no era suyo. En China eso es robo. Pero no aquí. Aquí se llamó rescate bancario y la deuda nos la endilgaron a todos y no hemos pagado un peso de esa deuda. Pero eso sí, alegremente nuestros impuestos se le siguen yendo a los bancos sin el menor recato.

Fox, que debería haber pasado a la historia como el sepulturero del PRI, siguió sus malos pasos. Ahora pasará a la historia como el idiota que nos gobernó y que robó a manos llenas. No hay que olvidar que él y Calderón tuvieron en sus manos excedentes petroleros nunca vistos y que nos dejaron por ello miles de muertos, una barda y una galleta que se pierde en medio de enormes edificios. El legado panista es el del peor recuerdo que puede tener este país y siguen pensando que son oposición. Ajá.

Todo lo anterior sin hablar que, cuando menos y según cifras oficiales, un millón de personas cada año engrosaban las filas de la pobreza. Eso sucedió durante 40 largos años. Al final tenemos a 80 millones de mexicanos en pobreza y la mitad de ellos en pobreza extrema. Es decir, 40 millones de humanos en este país no tienen ningún futuro. Es peor, para ellos el futuro no existe. ¿Quién puede pensar en mañana cuando no se sabe si se va a comer hoy?

El pasado si importa. El gobierno, nuestro gobierno, no el impuesto mediante el fraude y la descalificación, es producto de todo este pasado que nos tiene como estamos. No se negará jamás que se tendrán errores. Es natural. Lo que es innegable es que estamos ante la primera oportunidad de pensar en las personas y no en el dinero. El dinero solo sirve para comprar, no para ser feliz y, por supuesto, no sirve para pensar. El dinero puede comprar libros, pero cuando prefiero comprar un coche, ahí está el error.

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