El invencible fraude electoral

En días pasados el Lic. Andrés Manuel López Obrador, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), dio una conferencia en el Wilson Center de la Ciudad de Nueva York, en los Estados Unidos, en ella presentó su Programa de gobierno para 2018-2024, que se estructura fundamentalmente alrededor de un eje: la lucha contra la corrupción, la erradicación de la corrupción. Innegablemente, el Programa es muy interesante y contempla un proyecto de regeneración de todo el sistema político-económico nacional. Se nota que se ha trabajado fuerte en la elaboración del Programa, en el que seguramente están involucrados muchas personas con conocimiento de causa. Sin embargo el Programa se sustenta en una utopía: el triunfo en las elecciones del 2018. ¿Porqué? Bueno, porque, antes que nada, por lógica básica, se tienen que ganar las elecciones, y para ganarlas se tiene que impedir que se cometa el fraude electoral, que desde hace 80 años se comete por el PRI-gobierno y también por el PAN-gobierno.

Un capítulo de la historia reciente de México, es sin duda el proceso electoral de 2006, cuando el Estado y sus instrumentos políticos, el PRI el PAN y el Verde, cometieron un atraco al pueblo con el fraude electoral. Por considerar imprescindible para entender los procesos políticos en nuestro país, y prever los posibles escenarios a los que se enfrentará el pueblo en el año 2018, revisar y analizar el proceso electoral de 2006, vale la pena conocer la visión, la versión y la explicación de ese proceso que hizo uno de los actores principales: el señor Luis Carlos Ugalde, el Presidente del Instituto Federal Electoral, quien dejó su testimonio de lo acontecido en un libro que escribió con el título de: Así lo Viví, que publicó en el año de 2008.  Por contener más de 460 páginas, en este artículo, trato de ilustrar el pensamiento de Ugalde, sus mecanismos intelectivos, su comprensión de los hechos, sus razonamientos y justificaciones de sus actos y decisiones, y la necesidad de absolverse personalmente de su responsabilidad y participación en el fraude electoral de 2006. Por todo esto, me veo obligado a desarrollar esta historia extensamente para penetrar en la “obra” de Ugalde.

Tengo que empezar con la frase que marcó la campaña electoral del 2006:

“López Obrador, peligro para México!”, fue el sello visual y la frase  con la que concluían varios Spots de tv… se buscaba generar temor y retratar a AMLO como un personaje irresponsable y desconfiable”, el PAN lanzó estos promocionales. Pag. 96.

“Acepta Ugalde que el proceso de desahogo del IFE para atender quejas duraba varias semanas o incluso meses y cuando hubiese una resolución las campañas ya hubiesen concluido”. Pag.99.

Ugalde calificó y adjetivó a AMLO de esta forma: “Él había propiciado la discordia mediante una retórica incendiaria, justiciera y que no admitía matices”. Pag 105.

Recuerda Ugalde refiriéndose  a Fox: “El presidente no hizo caso. Asistió al evento. La noche anterior me había llamado para “tranquilizarme”. Me había dicho que no se trataba de un evento de promoción del PAN, sino de una celebración ciudadana. ”“Ya lo verás” me dijo al despedirse”, obviamente está hablando de Fox. Pag. 119.

Señala Ugalde: “un ligero retroceso de Calderón en la encuesta de Reforma de enero al ubicarse con 30%, frente a 40% de AMLO, esto es una diferencia de 10 puntos”, esto que apunta Ugalde demuestra cómo se manipulan las encuestas. Pag.424.

Ugalde consideró en el año 2006, que: “El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), ejerció presión, compra o coacción del voto”. Pag. 130.

Ugalde no olvida que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, consideró  con respecto al CCE, “acreditó que se había violado la ley electoral, aunque resaltó que esa irregularidades no habían sido determinantes para el resultado de la elección”; se violó la ley, pero poquito. Pag. 136.

Un dato importante que indica Ugalde en relación al gasto en los spots: “sin incluir la investigación que el IFE había propuesto para conocer el origen y costo de más de 281 mil spots, cuya suma era desconocida”; suma que jamás se conoció. Pag. 138.

En otra parte del ensayo autobiográfico de Ugalde, cree que no se usaron programas sociales para favorecer al PAN: “Diversos estudios académicos (¿cuáles?) sugieren que no hay evidencia de que se haya usado la política social de manera generalizada para apoyar al candidato del PAN”. Ni la broma perdona. Pag. 139.

El señor Ugalde nos explica cómo se compone la estructura del IFE: ”Las áreas principales del IFE, que planearon y ejecutaron la organización de las elecciones de 2006, fueron: Organización electoral a cargo de Miguel Ángel Solís, Capacitación Electoral y Educación Cívica a cargo de Hugo Concha y Registro Federal de Electores, a cargo de Alberto  Alonso y Coria”; personajes ligados al PRI y al PAN. Pag.427.

Para Ugalde, los observadores internacionales “dan suficiente confiabilidad en el desarrollo del actual proceso”. La realidad es que nunca los observadores internacionales han impedido el fraude electoral en México. Pag. 145.

Esta insinuación que hizo el Consejo Consultivo de Desarrollo social que consigna Ugalde, es muy importante: “había alertado, con base en la experiencia de elecciones locales, que hasta 4 millones de personas podían ser víctimas de prácticas clientelares”. Los votantes no son víctimas, son pobres y venden su voto. Pag. 147.

Ugalde toca un tema que fue neurálgico en la elección, los conteos rápidos y confiesa que se integró un comité de 5 científicos que armó el conteo rápido y desliza una información clave para consumar el fraude electoral, el trabajo de 600 capturistas en las 300 oficinas distritales del IFE. Aquí vale la pena detenerse. El papel que jugaron un grupo de capturistas en los estados de Guanajuato, Querétaro, Jalisco, San Luis Potosí, Aguascalientes, Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Sonora e Hidalgo, que en el momento culminante del conteo en la noche del 6 de julio para el 7 de julio, los capturistas inflaron la votación de Calderón y le dieron la vuelta a la elección. Pag. 153.

Hay un pasaje en el libro de Ugalde, que es muy revelador de sus compromisos políticos, aunque después lo negara: “Quizás muchos actores políticos le habían pedido que me presionara para ese fin. Si Elba Esther me había apoyado años antes para ser presidente del IFE, eso no le daba ningún derecho para interferir esa noche. Ni yo lo permitiría”. Ah qué Luis Carlos Ugalde, el muy “ingenuo” cree que no lo permitiría, pero fue precisamente Elba Esther Gordillo quien opero el fraude de los capturistas, en su mayoría miembros del SNTE. Pag. 196.

Posteriormente, Ugalde vuelve al tema de la vuelta en los conteos rápidos que se dieron, incluso cita la encuesta de Covarrubias, que a las 8 de la noche tenía a AMLO arriba de Calderón, y unas horas después Calderón se colocaba 1 punto arriba”. Es el momento preciso cuando los votos de más de los capturistas, produjeron la supuesta ventaja de Calderón, no fue el “haiga sido como haiga sido”,  fueron los votos de más que apuntaron los capturistas y que enviaron, tanto al PREP, como al sistema de cómputo del IFE. Pag. 197.

A Ugalde lo traicionó su inconsciente cuando dice: “ En ocasiones los funcionarios de casilla olvidan anotar “cero” cuando un partido obtiene cero votos y dejan en blanco la celda…y dice después “Esas actas se revisarían en los cómputos distritales y sólo hasta entonces se sumaría sus votos”. ¡sí, claro!, después de que los capturistas hubieron llenado esas celdas dejadas en blanco, en favor del PAN. Pag. 215.

Existe un reconocimiento de Ugalde al error de diseño del PREP, cuando recuerda que Alejandra Latapí le pide que saliera de inmediato a explicar el problema y admitir el error de diseño de la página del PREP”. Pero…”Optamos por esperar. Fue un error táctico”. Pag 216.

En el capítulo “3 de julio, el día después”, Ugalde menciona que AMLO “habló entonces de la existencia de un “algoritmo” que, según él, había sumado y restado votos de manera invisible para dar la impresión de que Calderón había ganado”. Ah, el misterioso “algoritmo”, no fue otra cosa que los misteriosos dedos de los capturistas poniendo votos de más a Calderón y quitando votos a AMLO: pag. 221,

¿Porqué, no se abrieron todas las actas? Contesta Ugalde: “Si caíamos en la tentación de abrir los paquetes “para dar certeza” (las comillas son de Ugalde), como argumentaba la CPBT, al final podríamos generar incertidumbre y contribuir a la anulación de todo el proceso electoral”. Y… ¿a poco al final no se generó incertidumbre? Pag 229.

Hay una afirmación de Ugalde que es dolorosa: “¿Cuál era la evidencia de irregularidades masiva para pedir la apertura de todos los paquetes electorales?”. Tanto para el IFE, como para el Tribunal Electoral, no fueron suficientes las pruebas que aportó la Coalición por el Bien de Todos”. En el caso de los capturistas, sólo los que estuvieron en los Comités Distritales y que se dieron cuenta de la maniobra, podían denunciar la tergiversación de los cómputos. No hay que olvidar que esto se dio en los estados de abierta filiación panista o priista que acordaron con Elba Esther. Pag. 239.

Hay una pista que da Ugalde, de lo que hicieron los capturistas cuando dice: “El Presidente (del Comité Distrital)  “canta” los votos por candidato. Cuando no hay objeción, porque los datos coinciden, se dan por buenos los votos  de esa acta y paquete, (este es un dato impreciso, falso, porque el Presidente “canta” los datos que están anotados en el Acta de escrutinio que viene pegado al paquete por fuera, así que no hay otra acta con la que “coinciden”, ya que éstas se encuentran adentro del paquete, si se detectan inconsistencias en el acta, se separa el paquete, para después abrirlo. “Y (continúa Ugalde) se suben al sistema de cómputo distrital”. Se le olvidó señalar, que son los capturistas los que suben la información al sistema de cómputo distrital que está conectado al IFE. Pag. 433.

Y agrega Ugalde que “los cómputos distritales… carecían de una plataforma de difusión pública por medio de la red y sólo eran accesibles para los miembros del Consejo General y los partidos políticos: no más de 50 usuarios”. Sí, pero además, a estos usuarios ya les llegaban los datos de los cómputos distritales, después de haber pasado por las manos de los capturistas. Los Magos del Fraude. ¿Por qué conozco el misterioso operativo “capturista tramposo”? Porque fui consejero electoral en el año 2006.  Pag. 247.

Este cuate, Ugalde, también apodado como “¡Ufraude!”, le gusta hacerse como el tío Lolo, cuando dice: “Era inconcebible que la conspiración hubiese funcionado tan bien que la instrucción de fraude -alguien tuvo que haberla girado- se hubiese implementado en contra de López Obrador y no en contra de todos los candidatos de la Coalición”. Ah qué cabrón tan mañoso. Así que “alguien tuvo que haber girado la instrucción de hacer fraude”. ¡Sí cómo no! Un oficio firmado por Carlos Salinas o por Vicente Fox, girando instrucciones para cometer el fraude. Pag. 283.

Hay un tema que introduce Ugalde, cuando cita al escritor Fernando del Paso, quien hace una reflexión sobre el fraude, y deduce Ugalde, que “el fraude perdió su significado legal y se convirtió en una bandera de justicia”. Pues sí, Luis Carlos Ugalde, el fraude no es solamente un delito tipificado en un código, es también un acto de injusticia, pag. 300.

El asunto de los votos nulos los mete de contrabando Ugalde  en la página 315, del libro: “si no se anotan en el renglón correspondiente, quizá porque los funcionarios interpretan que, siendo “nulos” no tiene validez y equivalen a cero votos”. Los votos nulos que no se anotaron por los funcionarios, fueron contabilizados a favor de Calderón por los magos de los capturistas.

Un gran defecto de la Coalición cuando se presentó el Recurso de impugnación ante el Tribunal Federal Electoral, fue sin duda la idoneidad y la contundencia de los medios de pruebas que ofreció al Tribunal, como los recortes de periódicos, los alegatos carecieron de sustento documental, casi siempre la izquierda ha adolecido de graves defectos a la hora de presentar las pruebas, así lo sigue haciendo, como ejemplo está la elección en el Estado de México del año 2017.

Un elemento que marca la diferencia en una campaña electoral es el número de promocionales de los candidatos en la radio y la televisión, el mismo Ugalde ofrece el siguiente dato: “el IFE detectó que había 281 mil promocionales que no habían sido acreditados a los partidos políticos…Esos 281 mil spots podían significar una inversión de cientos de millones de pesos, de los cuales no había reporte por parte de los candidatos. El PRI aparecía como el partido con mayor número de spots no reportados,” pag. 441.

Una resolución del Tribunal Federal Electoral, concluyó que “el PREP no incidió en los resultados de la elección ni afectó el principio de equidad”. Bueno…el PREP como un programa informático en sí, no incidió en el resultado, lo que sí incidió fue la manipulación del programa que hicieron los capturistas. Pag. 335.

Un tema que fue muy debatido en 2006 fue sin duda el de la apertura de los paquetes electorales, una demanda de la Coalición exigida con el lema: “voto por voto, casilla por casilla”, pero el inefable Luis Carlos Ugalde, nos recuerda que el IFE sólo abrió el 3.5% de los paquetes cuyas actas tenían inconsistencias; en el recuento parcial abrió el 14 %.; según el investigador José Antonio Crespo, el IFE debió hacer el recuento en 81 mil casillas.” Pag. 339.

En su papel de psicólogo Ugalde acuña una frase para la historia: “El grito de fraude era más que un grito contra el resultado electoral. Era el síntoma de una enfermedad profunda que el país había arrastrado por siglos: la enfermedad de su desigualdad, su clasismo, su impunidad.” Pag. 347.

Una de las conclusiones de Ugalde sobre el proceso electoral: “Los votos contados fueron los votos reportados. Hubo errores en el llenado de las actas, pero la evidencia muestra que afectaron a los candidatos por igual. Fueron, como en elecciones previas, errores humanos sin dolo”. ¡No, señor Ugalde! Las elecciones previas, como la de 1988, no fueron “errores humanos”, fueron un fraude descarado, un cochinero. Pag. 400.

Otra conclusión, más parecida a la de un MP, es la de que no hubo fraude, no hubo pruebas. No es temeraria la conclusión, porque efectivamente, la Coalición, no presentó el cúmulo de pruebas necesarias para probar el fraude. Pero, tanto Ugalde como el Tribunal, quieren que los ciudadanos se conviertan en policías electorales, en detectives electorales. Lo que sí está probado, es que la Procuraduría, supuesta encargada de perseguir los delitos tipificados como fraude electoral, jamás ha sido capaz de consignar a un delincuente electoral

Vale la pena, para que no se nos olvide en la próxima elección de 2018, cuáles son los delitos que se encuentran tipificados en la Ley General en Materia de Delitos Electorales. La lista es larga, aquí sólo menciono algunos:

Recoger credenciales; presión o amenaza y acarreo a eventos o a votar; amenaza de suspender programas sociales; organizar desayunos o transporte para llevar a votar y te señalen por quien votar; violar la secrecía del voto; alterar facturas del costo real de eventos; no formar parte del padrón de proveedores; alterar el padrón; votar con credenciales falsas; dar información falsa al padrón; altere o falsifique el padrón; votar más de una vez; compra del voto; recoger credenciales; proselitismo y presión para votar el día de la elección; robo de urnas y boletas y amenaza a electores con violencia.  En fin estos son unos de los delitos más graves, tipificados por la ley. Algo que es importantísimo es que se recaben las pruebas para probar los delitos frente a las instancias judiciales y jurisdiccionales correspondientes.

Que no se nos olvide lo que sucedió en la elección del 2006, para que no nos vuelvan a hacer el fraude que hicieron ese año, y también en el 2012. Sí está muy bien tener un programa de gobierno para 2018-2024, pero es más importante y necesario tener una estrategia efectiva para impedir el fraude electoral.

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