El eclipse de los dineros

Hoy se podrá observar un fenómeno del que muchos podemos ver tal vez una vez en la vida. No, para el caso de México no se podrá ver un eclipse total de sol como el que presenciamos en 1991. Pero si estamos en presencia, como cada seis años, de ver el espectáculo que representa ver que los partidos políticos cada vez enajenan más y más recursos del erario.

Muchos y muchas creen que debería acabarse con el privilegio de los partidos de contar con cantidades cada vez más exorbitantes a la hora de competir en una elección y, más importante, quitar cualquier financiamiento público a los mismos.

El problema radica en que, por simple comparación, en nuestro país es punto menos que imposible quitar del presupuesto a los partidos. Baste recordar el caso Monex, por mencionar uno en el mismo tipo de contienda, que haría cuasi imposible la fiscalización de los partidos cuando opten por solo recaudar dinero privado.

Suponiendo, sin conceder, que avanzamos hacia una democracia más al estilo gringo, donde los partidos obtienen el dinero para las campañas únicamente de privados. En ese país, las reglas se cumplen o al menos existe una autoridad que hace que se cumplan. En México no es el caso ni de cerca.

Partamos del hecho incontrovertible de que los partidos son los que deciden el rumbo del país, no los gobiernos, pues ellos son emanados de los mismos partidos; lo ideal es que se separe el gobierno del partido pero eso nunca ha pasado, la asamblea priísta de hace unos días es un ejemplo claro de ello, desde los pinos salió la señal de lo que iba a ocurrir y pasó. Pero ese no es el problema.

El problema radica principalmente en que, dadas las circunstancias por las que atraviesa el país, muy difícilmente se podrá fiscalizar el dinero que provenga de actividades ilícitas, peor, cuando esto sucede, caso Odebrecht, no pasa nada.

Para garantizar que los partidos jueguen limpio y con equidad es necesario que exista todo un cambio de paradigma y que en lo sucesivo las autoridades no se eclipsen ante el brillo del poder y hagan solo lo que les dicen que hagan.

Esperemos que ello llegue muy pronto y así poder avanzar a lo que sigue, de otra forma solo hay buenos deseos de que los partidos no ejerzan recursos públicos.

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