EL CARÁCTER DEMOCRÁTICO DE MORENA Y SU DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

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Por: Eugenio Franco M.

En las seis páginas de la Declaración de Principios de MORENA, se menciona la palabra democracia y sus derivados en 17 ocasiones. Ello hace suponer que la gran aspiración de los movimientos sociales ha influido en la base ideológica de este Partido.

En el proemio del documento, fundamental para nuestra organización, dice que:

“…nació en 2010 el Movimiento regeneración Nacional (MORENA), que hoy como partido político busca la transformación democrática del país. Un cambio en lo político, económico, social y cultural. Esto se logrará imprimiendo principios éticos a nuestra organización y defendiendo los derechos humanos, la libertad, la justicia y la dignidad de todos.”

Rezan las definiciones, palabras más, palabras menos, que la democracia caracteriza a un sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes, es decir, como el de México. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos vigente, consagra este carácter en el artículo 40 que, a la letra, dice: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de México, unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental.” Pero, ¿qué es democracia, en términos constitucionales?, para ello hay que remitirse al art. 3º, fracción II, inciso a) de nuestra Carta Magna que establece que no es solamente una estructura  jurídica y un régimen político, sino un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.

Y, efectivamente, es un sistema perfectamente diseñado para fines específicos, en beneficio, hipotéticamente, del pueblo. Sin embargo, en el art. 41 de la misma Constitución se define la estructuración del sistema “democrático” a través de la Partidocracia. Señala que la “renovación de los poderes Legislativo y Ejecutivo se realizará mediante elecciones libres, auténticas y periódicas.”

Lo anterior, llevó al Movimiento Regeneración Nacional a derivar en el partido político MORENA, con el propósito de participar en las elecciones y tomar el poder, dentro de las reglas del sistema, para, eventualmente, estar en posibilidades de, con la transición, lograr el cambio verdadero.

Pero ese cambio debe darse desde la conceptualización de la democracia. La teoría y la Constitución de hoy dicen una cosa: sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo; pero, en la práctica democrática hasta la fecha, se hace otra: depauperización de la población, enriquecimiento grotesco de unos cuantos; entrega de los recursos del pueblo a las oligarquías, etc.

Y dice nuestra cita inicial que, para lograrlo, es necesario imprimir principios éticos a la administración pública.

La ética, entendida como una disciplina que estudia el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano, es una pieza fundamental en el logro de los objetivos sociales del movimiento.

MORENA, y específicamente los morenos, y todos los que se están colgando de MORENA para obtener un cargo público, todos, deben tener presente que sin una visión clara de lo que es hacer bien las cosas, van a dar al traste con la transición (como ya se hizo en el 2000).

Y, para hacer bien las cosas, no hay que olvidar que la administración pública debe orientar los recursos del pueblo al beneficio colectivo y no al propio o al de su grupo. Solo administrando bien esos recursos se podrá cumplir la meta del constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo, e imprimir un verdadero carácter democrático a MORENA y al gobierno que encabece Andrés Manuel López Obrador.

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