DESCoMposición

La oposición en México está desarticulada. Para nadie es un secreto. Desde hace tiempo venimos viendo que, desde el poder, se puede ser como se quiera. El problema viene cuando se pierde el poder. Le habían apostado al dinero, solo al dinero. Ya no se preocuparon por formarse. Ya no digamos por formar cuadros y una ideología. Todo era el esfuerzo individual. ¡Tú puedes! Más como lema de campaña que como realidad. De eso mismo nos acusan quienes piensan que en el socialismo las personas no hacen nada. Pero ellos, desde la derecha, realmente no hicieron nada. Algún referente que les queda, es de Guatemala y no es una lumbrera.

Podríamos pasar horas tratando de dilucidar el por qué la oposición no es lo que era. Por qué dejaron de leer. Por qué dejaron que el dinero hablara por ellos. Por qué nunca castigaron el dinero ilícito. Por qué era más importante tener y no cómo se obtuvo. Todas preguntas serias y puntuales. Todas quedarán en el aire, pues la oposición no tiene pies ni cabeza. No hay quién responda. Ya se les apagó la luz.

Ni el primer round

Tan solo cien días después de haber tomado protesta y los ídolos de la oposición en México se van cayendo a pedazos. Hay tal cantidad de cochinero que nadie se salva. Todos los caminos de la política fueron enredados y confundidos de tal manera que la política fuera vilipendiada. Ese era el objetivo. Al pueblo siempre se le dio la peor cara de la política. La política a los políticos y ya, usted no se preocupe. No importó, en lo más mínimo, que la gente viera a la política como sucia, corrupta. Hasta se dieron el lujo de hacer campañas de desprestigio para ellos mismos, el niño verde, por ejemplo.

No querían que la gente se interesara en política. Obviamente, buscaban con ello que solo las bases votaran. Repartir dinero, vía los programas sociales, hacía más fácil esa labor. La gente se cansa, cierto es, de tanta pinche tranza. El nuevo gobierno, seguramente, vio lo que tenía en las manos: un chiquero. Hicieron lo que quisieron y se quieren ocultar diciendo que ellos no firmaron nada. Como si ese simple hecho los hiciera inmunes. El tamaño del robo es tal, que nadie se salvó. Comienzan a caer los ídolos y con ellos toda su estructura. El estruendo llegará cada vez más lejos. Ellos seguirán llorando su derrota, pero tendrán que pagar por lo que hicieron.

La oposición se descompone

Ya salió el peine

La enorme cantidad de escritos, columnas, desplegados, comentarios, videos y cuanta cosa han podido subir para influir en el ideario público, se han perdido en el aire. Son copartícipes de todo el desastre que tenemos enfrente. El pueblo, que no la sociedad, los ha abandonado. Sus escritos ya no son ley. Sus columnas ya no tambalean u ovacionan a nadie. Sus desplegados se quedan en unos cuantos. Su autoridad se ha perdido. No solo la oposición está desencajada, recurre a prácticas ridículas. Solo basta poner un Marko de ejemplo. Pedir intervención extranjera porque en México se coarta la libertad de expresión. Dice. Pero no lo dice desde una celda o exiliado en algún país vecino, desde su oficina el muy ridículo.

Hoy caen los intelectuales de la oposición en México. Esos que le dieron el espaldarazo a los gobiernos saqueadores. Hoy caen y hacen ruido. Algunos han entendido su papel. Otros, por el contrario, se han refugiado en el mismo discurso alarmista que tienen desde las campañas electorales de 2006. No ha pasado nada de lo que han predicho. Es más, a nadie han encarcelado por sus ideas. No ha bajado el peso. A nadie han callado, amenazado, perseguido… No ha llegado el juicio final.

Ya casi

Dan risa cuando se dicen perseguidos por sus ideas. La verdad es que para ser perseguidos les falta mucho. No creo que aguanten unas horas en cárceles llenas de torturadores, de enfermos. No se les desea, pero eso si pasó a todos aquellos que se enfrentaron al poder y no cejaron en su empeño de derrocarlo, unos por las malas, otros por las buenas, ganamos los buenos. Muchos no vivieron para contarlo. Otros lo ven y no lo creen, todavía. Otros, esperaremos a que se inicien juicios en contra de todo este sistema que hoy, gran día para estar vivo, vemos como se desmorona parte por parte.

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