Datos personales y elecciones

Hemos visto, algunos con asombro y otros con temor, que los aspirantes a las diferentes posiciones que se juegan en la elección del primero de julio y que van por la vía independiente, si es que tal cosa existe, han sido acusados de comprar datos de las credenciales de elector. Por un lado, es asombroso no entender el por qué al momento de detectar que algún aspirante hace un uso indebido de información personal de cualquier ciudadano no se actúa en el momento y se castiga con todo rigor aquello. Por el otro lado es absolutamente terrorífico pensar, valga la expresión, en que exista un mercado negro de credenciales de elector rondando las cercanías del mejor postor.

De estas dos acepciones se pueden sacar muchas conclusiones que, sin embargo, no nos pueden dejar tranquilos de ninguna forma. Por principio de cuentas está el grave problema de que haciendo lujo y gala de las peores prácticas, los aspirantes a cualquier cargo de elección popular hayan tenido, aquí si no hay el que no (bueno no, la aspirante del Consejo Nacional Indígena no tuvo ninguna observación, pero no logró recabar las suficientes firmas), observaciones en cuanto a las firmas recolectadas o a las imágenes recibidas por la aplicación creada exprofeso para juntar firmas de ciudadanos en apoyo a los aspirantes a candidatos independientes y sobresale el hecho de que simplemente se hacen observaciones por parte de la autoridad electoral de que pueden haber firmas falsas de credenciales de elector apócrifas y otras tantas marrullerías para intentar obtener el registro como candidato independiente.

Ahora bien, si el INE, que es el árbitro del proceso electoral no garantiza que ninguna firma es falsa, entonces ¿qué hace el INE? Si ninguna firma es falsa no pasa absolutamente nada, por el contrario si se encuentra, al menos así debería ser, una sola firma falsa, recalco, una sola firma falsa el registro de ese candidato debe ser, en automático, rechazada. Lo anterior es por una razón muy simple, la tolerancia cero en un aspecto tan importante como obtener una candidatura independiente a un puesto de elección popular debe conllevar necesariamente la absoluta probidad del aspirante en cuestión, de otro modo no se puede hablar de un proceso democrático real, pues el quebrantamiento de la ley es un impedimento legal para acceder a un puesto público.

Si el INE considera que es aceptable un porcentaje de firmas apócrifas, que después puedan ser subsanadas para lograr el registro, nos coloca en la misma situación, pues en definitiva lo que no se está haciendo es tener una conducta lícita desde el primer momento. Si no comenzamos a exigir a la autoridad electoral la tolerancia cero, nuca seremos un país realmente democrático, pues nos estaríamos enfrentando a cada momento con la frase de aquel presidente municipal de cuyo nombre no quiero acordarme y que reza más o menos así: “sí robé, pero nomás tantito”, para quedar algo así: Sí, eran falsas, pero nomás tantitas.

Para empeorar las cosas. No nada más se trata del mercado negro de credenciales de elector para solucionar el grave problema de recabar firmas para los independientes. También se trata del enorme problema que significa que los datos personales de miles, quizá millones de ciudadanos anden por ahí sin el menor reparo. Que un candidato independiente utilice mis datos personales en una actividad a todas luces ilícita es imperdonable, por ese simple hecho, pero todavía peor es que los datos personales contenidos en la credencial de elector son suficientes para que, por ejemplo, una institución bancaria libere un crédito. No es poco común que muchos ciudadanos sufran acoso por parte de las instituciones bancarias o de un despacho de abogados tratando de cobrar un crédito inexistente o no reconocido y que, a pesar de haber sido ejercido en otro estado de la República y en un momento en el que el afectado no se encontraba ni cerca del lugar, esto no haga ninguna diferencia a la hora de querer cobrarlo, imponiendo al ciudadano una serie de desventuras tratando de arreglar su situación, porque eso sí, el banco nunca pierde.

Supuestamente contamos con una Ley General de Protección de Datos Personales y es un misterio el por qué esta ley no es siquiera mencionada a la hora de calificar las firmas de los candidatos independientes, como si no fuera importante el que los datos personales de los ciudadanos generen un mercado negro o que no tuviera importancia alguna que se puedan utilizar para cualquier fin.

Todavía más. No hay investigación o al menos no se sabe de alguna, acerca del asunto del mercado negro de credenciales de elector. No pudieron haber salido de la nada, alguien no solo tuvo acceso a una enorme base de datos que, además, no nada más contiene los datos que aparecen en la credencial, sino muchos otros que llegan hasta la ocupación y vaya a saber qué más. Si esa información está a la vista de cualquier persona sin escrúpulos, puede incluso ocuparse para hacer campañas de ventas a los ciudadanos y mil otros usos peores. Si el INE quiere ser reconocido como un árbitro de confianza en las próximas elecciones, en todas las demás para el caso, debe comenzar en su propia casa y llegar hasta el final y no entregar constancia alguna a un candidato independiente o al candidato que sea, si existe la sospecha de que entregó una sola firma falsa y a su vez, desentrañar el por qué existe un mercado negro de credenciales de elector y quién las filtró.

Hay límites a la libertad de expresión, hay límites a libertad individual, hay límites a la libre manifestación. En fin, todos los derechos tienen límites claros y establecidos, pues no se puede perjudicar a otro ejerciendo los derechos propios, ese es el límite. Por lo que se hace necesario exigir que el derecho que se tiene de proteger los datos personales se haga valer en el caso de firmas apócrifas hechas por la compra de datos personales, de ahí que la tolerancia debe ser cero o no podemos hablar de una verdadera democracia pues los derechos de las personas cuyos datos han sido comprados ya fueron vulnerados. Hasta la democracia debe tener límites.

@FilipoOcadiz

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