¿Con quién hablamos?

Es cierto que en buena medida la pasada elección tuvo un claro factor de decisión dentro de las redes sociales, más que en radio y en televisión, pues un buen sector de los ciudadanos ha encontrado una forma simple de expresar sus sentimientos, sus pensamientos y hasta sus filias y fobias gracias a las denominadas redes sociales. Según encuestas del pasado año 2017 (tal vez muy similares a las de hoy), el 96 por ciento de los hogares en México tienen una televisión, el 77 por ciento un teléfono celular, el 41 por ciento al menos una radio y solo el 30 por ciento una computadora. Aunado a lo anterior, se calcula, que la mitad de los mexicanos están registrados en alguna red social, lo que nos coloca en cuarto lugar mundial en cuanto al uso de redes sociales.

Habrá que tomar en cuenta un dato más revelador, ni siquiera el político más seguido en twitter se acerca a los famosos de esa red social, en México claro está, pues mientras Paulina Rubio, Anahí y Yuya (sea quien sea), tienen más de diez millones de seguidores, Aristegui y Carlos Loret de Mola traen una lucha encarnizada por ocupar el octavo puesto, ambos sin llegar, todavía, a los diez millones de seguidores. En los dos casos los comunicadores no repiten en los primeros puestos en cuanto a seguidores de Facebook se refiere, pues ahí el fenómeno se repite, siendo artistas, deportistas y los conocidos youtubers quienes dominan el panorama. El político más seguido en twitter es Peña Nieto y tiene poco más de siete millones de seguidores, mientras que el actual presidente, Andrés Manuel, ya roza los cinco millones, es decir, entre ambos apenas y logran rebasar la cantidad de seguidores que tiene Paulina Rubio. Peña, en ese sentido es el político más influyente en México, si tomamos en cuenta el número de seguidores que tiene.

Para decirlo de manera clara, los mexicanos preferimos saber la vida de artistas, deportistas y demás que seguir los acontecimientos del día a día o de la política, siquiera. ¿Para qué quiere saber alguien lo acontecido en un lugar lejano o cercano si lo padece todos los días? Es más fácil intentar pasar las penurias diarias viendo, escuchando y siguiendo a las personas ricas y famosas que no pasan por ello. Seguimos viviendo en el sueño imposible de cenicienta.

La realidad nos dice que las pláticas políticas en todas las plataformas sociales han tenido un impacto en las personas que normalmente no se integran a ello, aunque, por desgracia, no se hace para reflexionar o pensar, pues el medio para involucrar a los más jóvenes usuarios de las redes, muchos más también lo hacen, es mediante los denominados memes, algunos pueden ser considerados como los cartones que vemos todos los días en los periódicos, pero la gran mayoría no invitan a la reflexión, como si lo hacen los moneros; simplemente tratan de sacar una sonrisa y hasta plasmar las más absurdas mentiras como si fueran una verdad universal, aun así, hay un acercamiento a la política. La mayor parte de las personas que no votan, siguiendo el ejemplo anterior, no les importa nada, absolutamente nada la política, los políticos o los problemas sociales, viven su vida y ya.

Pero, aquí cabe detenerse un poco en la capacidad de las redes para comunicar mensajes que realmente lleguen a toda la población y que, de otra forma se perdería en ese mar de propuestas y de hechos sin mayor trascendencia que el último gol de Cristiano Ronaldo o la última canción o disco de moda. Realmente la mayor parte de la población está más al pendiente de estas trivialidades que de lo que sucede en su entorno más inmediato.

Como se advirtió en un principio, las personas que tienen televisión en su hogar, a pesar de la terrible crisis en la que estamos hundidos, casi la totalidad de la población tiene una televisión y buena parte de ellos se informa ahí. Si las redes tienen un público de casi la mitad de la población, restando aquellos que usan las redes para seguir a su artista o deportista favorito o ambos, siendo completamente realistas, las redes sociales en cuanto a política se refiere, tienen un nivel de penetración por debajo, incluso, de la radio que tiene 41 por ciento de escuchas. Por supuesto que hay que tomar en cuenta que la relación con los medios tradicionales sigue siendo igual que siempre, de una sola vía, el (la) locutor (a), el (la) lector (a) de noticias, el (la) conductor (a) y todos (as) aquellos (as) que tienen un micrófono en frente lo hacen sin tener un verdadero contrapeso. Nadie puede debatirles o desmentirles a menos que seas una persona mediática y a veces ni así.

Mientras en las redes peleamos hasta el último aliento para desmentir, discrepar y hasta pelear para imponer la verdad o nuestra verdad, según sea el caso, lo que realmente sucede es que los medios tradicionales tienen un público cautivo más grande al cual le hablan sin nunca hacer un diálogo. De ahí la importancia de generar políticas encaminadas a esparcir el internet y de que su uso sea un derecho humano, en lo que toca a la libertad de expresión. Mientras eso no pase, al menos en lo que se refiere a la política, si bien buena parte de los debates que ahí se dan permean en la población, seguiremos en un diálogo como de sordos, donde solo nos escuchamos los que nos queremos escuchar y no más.

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  1. Eugenio Franco Maass dice:

    Filipo, tienes toda la razón en tu análisis. Lo importante es ir a las causas: más de sesenta años de mediatización televisiva, penetración transcultural de Estados Unidos de América, Educación deficiente y dirigida a la desintegración social, etc. son solo algunos factores. Hoy, sin embargo, cada vez tenemos mayor impacto en las redes. La transformación no será de la noche a la mañana, ni en lo económico, ni en lo político, ni en el grado de participación ciudadana efectiva. Pero, como dice el Jefe, vamos bien. Saludos y felices fiestas (en caso de que participes en ellas)

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