Como perdonando el tiempo

Se sabe muy bien que dejaron una herencia maldita. Fueron, cuando menos, treinta y seis años de terrible apatía. La era neoliberal en nuestro país fue particularmente dura con los más desprotegidos, como siempre. LA impunidad alcanzó niveles insospechados, nada más 99.3 por ciento. Ningún delito era castigado y, lo que es peor, muchos de los que debían cuidarnos eran los que nos asaltaban. Pues bien, también se necesitan ver acciones concretas sobre todo en los estados; pero en particular en la capital del país. Se comienza a terminar el tiempo y se requieren, desde ya, medidas que vayan aterrizando y que los resultados se comiencen a ver.

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