Cada vez peor

La prensa en México puede ser considerada, sin temor a ser exagerado, como la peor del mundo. No solo son mezquinos e insolentes para con el Presidente, aquellos que van a las mañaneras, también lo son con sus espectadores a quienes, de plano, tratan como retrasados mentales.

Claro, hablamos de aquellos medios tradicionales que envían a una caterva de zánganos dispuestos a vender su alma por unos cuantos pesos y hacer tratar de ver tanto al Presidente, como a secretarios e, incluso, a especialistas que todos los días informan como inútiles o corruptos.

Por cierto, hay que agregar, que eso nunca había pasado. Es más, durante la epidemia calderonista de 2009, la única estrategia fue una gira de medios del Secretario de salud, multimillonaria por cierto, y ya.

En medio de acusaciones sin ningún fundamento, los ridículos reaccionarios que se dicen oposición, por más que quiera no se puede usar ese término pues conlleva otras cosas de los que éstos no solo carecen, desconocen del todo, la prensa se ha encargado en todo momento, en cada espacio, a cada minuto, escribiendo, fotografiando, por radio o por televisión que todo está mal, que el apocalipsis nos ha alcanzado y, peor, ni siquiera nos avisaron que venía.

Claro, informan desde el primer día que el secretario tal o el subsecretario tal dijeron esto en la conferencia de hace un mes y, extrañamente, maliciosamente o algo más que termine en mente, se olvidan de lo que ellos mismos informaron, mejor dicho, desinformaron, tergiversaron y ahora nos quieren hacer ver cosas que nadie más ve. Ellos se quieren ver a sí mismos como la única verdad y, peor tantito, los únicos profesionales de la noticia.

Esta prensa, pagada, carroñera y ávida de recibir las canonjías del pasado que les permitía viajar, como parte de la comitiva, a todo el mundo con cargo al erario. Hoy, esos mismos, inventan notas y, todo parece indicar, aparatos para medir la temperatura y acusar al Presidente de lo que sea. En ningún lugar del mundo se ven ataques de la prensa tan arteros y bajos como aquí y ahora. Bueno, tal vez los medios que florecen en Miami y pertenecen a gusanos con dinero que hablan pestes del régimen cubano.

Las redes sociales, hoy más bien receptoras de odio irracional, tiene a personajes tales como María Elena Morera, brazo, aquí no sé si derecho o izquierdo, de Genero García Luna, actualmente preso por el delito de narcotráfico y asociación delictuosa en Estados Unidos, hacer una maroma de doce grados de dificultad, tres giros para adelante y seis para atrás con machincuepa en todos los ángulos posibles, acerca de que el saludo a la señora madre de Joaquín Guzmán, alias el Chapo, es muestra clara y sin ambages de que el gobierno actual ha pactado con el narco. Caray, el mismo Sir Arthur Conan ha de estar revolcándose en su tumba, no por verlos haciendo tremendas conjeturas, sino por no haber tenido tan fantásticas ideas para su personaje estrella.

Los ejemplos de la desinformación y la mentira vil bastan y sobran. Con la epidemia solo se han multiplicado. A este paso, llegará el día que inventen que hemos muerto todos, pero el gobierno lo oculta, como hicieron ellos mismos con mil cosas que si ocultaron.

Habremos de ser testigos de la caída del neoliberalismo, aunque claro, los dueños del dinero no se quedarán cruzados de brazos y, en lo que son peras o son manzanas, quedarse con la mayor parte de los negocios que puedan. Claro, los medios de comunicación que solo ven por el negocio serán de los primeros en desaparecer, pues la nueva ola está muy cansada de lo mismo una y otra vez. Pero, igual que los otros, de lo perdido lo encontrado y, quien quita, puedan encontrar otro régimen que pague por su silencio o por su desinformación.

Ya como colofón a tanto que debe cambiar, hay que decir que, quienes hoy acusan desde los medios tradicionales de que el gobierno oculta información y de que todo está peor que cuando sí estaba, son los mismos que callan cada vez que se habla de Julian Assange (LIBERTAD PARA ÉL), quien nos enseñó todo lo que ocultan los gobiernos y que callan con dinero, mucho dinero de por medio quienes deberían estar con el pueblo y no con aquellos. El pueblo, así, siempre pierde.

Esta misma prensa que, como buena plañidera, echa culpas a todos menos a sí misma por su desprestigio.

 

 

Imagen: omnia.com.mx

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