A pulso

Hoy sucede que ante los abucheos que se han llevado varios gobernadores, emanados de todos los partidos políticos, lo único que puede haber detrás de ello es una acción orquestada desde el poder, en este caso, desde la presidencia. Parece que es un verdadero crimen que la única persona aplaudida y saludada sea el presidente y que, por el contrario, los gobernadores sean abucheados, encarados o simplemente ignorados.

La falta de costumbre de acercarse al pueblo ha hecho que tengamos autoridades no solo lejanas, sino absolutamente abstraídas de la realidad que viven sus pueblos, sus gobernados. Entonces ¿qué clase de autoridades hemos tenido que no saben que el pueblo siempre ha sido lo más importante? Lo fácil era seguir con la venda en los ojos, hacer invisibles a los más pobres, que son mucho más que la mitad de la población de este país. El primero de julio de 2018 cambió mucho, cambió el pueblo, cambió la perspectiva de las personas, se supo que la unión hace la fuerza y eso los incomoda.

El dos de julio se vio un cambio mucho mayor, tuvimos por primera vez a un presidente electo que en lugar de irse a vacacionar y a dejar pasar el tiempo, se puso a trabajar, ya no digamos el cambio desde el primero de diciembre, hemos visto en tres meses mucho más de lo que en tres sexenios completos se había visto, no cabe duda que pronto veremos resultados. Pero los estados son otra cosa aunque no lo parezca.

Los altos índices de homicidios y de inseguridad también son responsabilidad de los gobernadores, siempre se dijo. Parece que les ha pasado de noche que tenían y tienen la responsabilidad de asegurar el bienestar y la seguridad de sus ciudadanos y no solo de enriquecerse y viajar por el mundo mientras sus estados se siguen hundiendo. Siempre, en lugar de encarar los problemas de su entidad, han preferido echar culpas, ver en el otro el problema, la paja. Fue un gusto ver el meme de Skinner, el de los Simpsons, preguntándose si sería su mal trabajo la razón de los abucheos, culminando con que no, deben ser ellos los que están mal. Así de mal están.

No es tan difícil saber por qué los están abucheando, hay un gobernante, el presidente, que parece incansable, vive de servir al pueblo, de acercarse, de hablarle, de conocer sus penas y sus desencuentros, sus necesidades y sus alegrías y eso lo llena de energía. Repleto está internet de videos de personas esperando al presidente al lado de la carretera y recibirlo como se merece, con aplausos y pedidos, en cambio los gobernadores se esconden detrás de un enorme aparato de seguridad pagado por ese pueblo al que no oyen y al que no ven. Es simple sacar conclusiones. El político más importante, por su cargo, camina y se toma fotos con la gente en cualquier lugar, hacen filas para ello, los demás siempre atrás de un cristal.

Pareciera que querer llegar a gobernar un estado se trata de ocultarse y de creer que se sabe. Lo único que se les ocurrió para evitar ser abucheados fue un acto de absoluto autoritarismo, grabar a quienes los abucheen. ¿Así quieren seguir gobernando? ¿Así quieren respeto? No hay nada más claro que el cambio se notó y si no están dispuestos a cambiar su propia forma de gobernar y tomar en cuenta a sus gobernados, los abucheos seguirán creciendo y se ganarán a pulso cada uno de ellos.

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